El ajuste fiscal que anunció en las últimas horas el Gobierno nacional, y que se suma a señales no demasiado alentadoras en las cuentas locales, suma una cuota de incertidumbre en el gobierno municipal.
Con una estructura dependiente del fondeo nacional y provincial para el desarrollo de las obras de infraestructura, los grandes proyectos de corto y mediano plazo para Pilar aparecen hoy con un gran signo de interrogación en el tablero de control del intendente Nicolás Ducoté.
El jefe de Gabinete, Juan pablo Martignone, le explicó a El Diario que “aun no se sabe con exactitud cómo termina decantando en la provincia y en los municipios” el ajuste de 30 mil millones anticipó el ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne. Pero dijo que “sí es claro que en muchos proyectos con financiamiento de Nación, habrá que revisar los cronogramas”.
Obras
Martignone repasó que hay “dos grandes proyectos con financiamiento nacional: uno es la llegada de Aysa desde 1º de julio (con sus inversiones derivadas) y el otro, la electrificación del ferrocarril San Martín, con préstamos de exterior”. Por ahora, dijo desconocer si esos proyectos se verán afectados por el recorte.
Otra de las grandes obras en duda es el saneamiento integral de la cuenca del río Luján, cuya urgencia cobra especial actualidad en el marco de una nueva inundación, con más de 400 afectados.
Otro de los aspectos en los que el gobierno pone la lupa es el programa de asfaltos financiado por el Ministerio de Transporte de la Nación. Aunque Martignone aseguró que lo iniciado en el 2017 está concluido en más del 90%, no hay todavía ningún anticipo de lo que podría ser una segunda etapa.
Lo mismo ocurre con los denominados programas de Hábitat, intervenciones integrales con fuertes inversiones en barrio. Mientras aún se espera la finalización de las obras anunciadas en el 2016, con demoras en el flujo de fondos, “se están terminando de cerrar los convenios nuevos”.
En cuanto a las obras en marcha, la principal es la reconstrucción de la ruta 25. Los trabajos empezaron en mayo del año pasado, con un plazo de un año para finalizarlos. Pero está lejos de cumplirse.
Tampoco llegan certezas desde La Plata. Con la eliminación del Fondo de Infraestructura municipal (FIM), este año “los fondos son discrecionales”, según definió Martignone, por lo que “no hay nada confirmado”.
Deuda
La mayor apuesta del gobierno para que este año no termine sin obras es focalizar los recursos que puedan conseguirse en asfaltos y veredas.
“Estamos confiados en avanzar con el préstamo de 600 millones que venimos tramitando”, aunque admitió que “a la aprobación le queda un trecho administrativo largo”, señaló Martignone.
150 millones
Es lo que debería ajustar el gobierno municipal respecto a lo presupuestado a fines del año pasado. Eso es así debido a la merma en las expectativas de recaudación en algunas de las principales tasas.
El jefe de Gabinete, Juan Pablo Martignone, aseguró que se había planificado un “presupuesto local muy agresivo para este año”, pero señaló que las expectativas han ido mermando.
“En la recaudación de tasas, hay sectores mejores y otros peores. El año pasado, por ejemplo, tuvimos un muy buen primer trimestre de habilitaciones por la llegada de algunas industrias grandes, pero este año no se repiten eventos extraordinarios”, señaló el funcionario.
Lo que sí está mostrando una baja, señaló, es el tributo por Derechos de Construcción. Martignone lo atribuyó a los proyectos que esperan ver si se termina de aprobar el Código de Ordenamiento Territorial, que fue enviado a La Plata.
Pero la mayor preocupación es el tratamiento legislativo que tendrá en la provincia la eliminación del tributo municipal en las facturas de electricidad, que en el caso de Pilar equivale a unos 160 millones adicionales.
Por eso, se trabaja todas las semanas para revisar el gasto corriente, siendo muy estrictos en los recursos”, dijo.