El meredero “Chicos felices”, de Presidente Derqui, está viviendo horas críticas: por no poder afrontar el pago de la factura de luz, Edenor le cortó a la entidad el suministro eléctrico.
La última factura es de 8 mil pesos, una cifra impagable para los creadores del merendero, Ana Bueno y su marido Gabriel. “Antes pagábamos unos 300 pesos -recordó la mujer a El Diario-, luego comenzaron a llegar boletas de $3 mil, que como no podíamos pagar se fueron acumulando”.
Así es como se llegó al corte de luz por la fuerza, concretado días atrás. Desde ese entonces, en la familia de Ana tienen que ingeniárselas para subsistir y además mantener con vida al merendero, que funciona en un terreno lindero.
La pareja tiene cinco hijos, y al hombre lo echaron del trabajo luego de 25 años de desempeño en una empresa de logística. Por eso, la situación es desesperante.
Hace 15 años llegaron al barrio Sansouci de Presidente Derqui, encontrando la manera de ayudar a los habitantes de la zona creando el merendero “Chicos Felices”. Todavía persiste el sueño de instalar en el barrio un jardín maternal para contener a los más chiquitos, para en un futuro volver a su Misiones natal para ayudar a los chicos que viven en la total indigencia.
A oscuras
“No fui a Edenor porque siempre es lo mismo: te dicen que primero pagues, y después se ve cómo se arregla. Pero así no hay una solución posible”, expresó la mujer.
El día del corte fue traumático: uno de los hijos del matrimonio lloraba al ver su casa a oscuras. El merendero, mientras tanto, debe dictar sus talleres y alimentar a los 120 chicos que asisten a diario con el riesgo de no poder enfriar correctamente los productos.
“Es una locura”, resumió Bueno, “estamos mal económicamente. El merendero se maneja con donaciones, pero cuando no alcanzan, ponemos el resto de nuestros bolsillos, y ahora mi marido no tiene trabajo”. A su vez, comentó que semanas atrás el lugar estuvo tres días sin gas por no poder comprar garrafas.
En cuanto a la electricidad, “Chicos felices” siempre estuvo conectado a la casa de la familia, pero en los últimos tiempos habían conseguido instalarle su propio medidor, luego de una ardua colecta para juntar los 9 mil pesos necesarios. Pero, sin embargo, Edenor nunca hizo la conexión. “Hasta el día de hoy está todo parado”, afirmó Bueno.
Mientras tanto, en el matrimonio no saben cómo harán para abonar lo que le deben a la empresa concesionaria. “A muchos vecinos les está pasando lo mismo –aseguró la mujer-. En el barrio hay albañiles, empleadas domésticas... O pagás la luz, o les das de comer a tus hijos”.
120
chicos se alimentan a diario en el comedor “Chicos felices”