El Concejo Deliberante convirtió ayer en ordenanza la creación de un régimen de promoción, que premia con exenciones impositivas a empresas y comercios que inviertan en el distrito.
Los beneficiarios podrán acceder a una reducción de hasta el 100% de sus obligaciones con el Municipio durante seis años. Para eso, deberán cumplir una serie de requisitos en materia laboral, social y ambiental.
Como en un sistema de scoring, los beneficios se irán sumando con cada nuevo requisito cumplido.
El “régimen de incentivo de incentivo para inversión productiva y a la competitividad” fue presentado por el subsecretario de Desarrollo Económico del Municipio, Guillermo Lindoso. Ayer por la mañana, en la última sesión extraordinaria antes del inicio del periodo ordinario de sesiones, la semana que viene, el Concejo lo aprobó por unanimidad. Incluso, fue elogiado por los sectores más duros de la oposición.
El texto de la ordenanza señala como “prioritaria” la “generación de empleo genuino”, por lo que un régimen de promoción es “una herramienta básica para acompañar el desarrollo económico debidamente planificado”.
Justamente, la planificación es una de las claves del proyecto. Es que no solo incluye una lista de industrias que quedan afuera de su alcance por su potencial de contaminación, sino que también establece que solo podrán acceder a él las industrias que se radiquen en parques o agrupamientos, y los comercios que lo hagan en los cascos urbanos de las localidades o los centros comerciales a cielo abierto. Son los sectores a los que se apunta a desarrollar.
La ordenanza deja afuera a las fábricas de grasas animales, curtiembres, refinerías de azúcar, hidrocarburíferas, de plaguicidas o tinturas de pieles. En cambio, promueve las de software y las que quieran relocalizarse en un parque.
En cuanto a servicios y comercios, apunta a los medios de comunicación, publicidad, servicios informáticos comercio exterior, nuevas tecnologías, universidades, recreación y turismo.



