El intendente Nicolás Ducoté eligió una mirada de cierta indulgencia para calificar el primer año de su gobierno, que celebrará el sábado, en pleno fin de semana puente.
La nota que se autoimpuso –un 6 o 7, dijo, suficiente para promocionar la cursada- lo coloca algo por debajo de la calificación del más optimista Mauricio Macri, pero bastante por encima de lo que el propio Ducoté pensaba hace solo seis meses.
A mitad de este año, cuando el gobierno estaba casi de estreno, el balance del intendente rebalsaba de autocrítica.
Claro, a esa altura, las calles eran un muestrario de ramas y otros desperdicios que sembraban los barrios de microbasurales, surcados de baches. Ni la limpieza ni las obras viales habían siquiera comenzado y el malestar vecinal era difícil de soslayar.
Ayer, seis meses más tarde, Ducoté habló de esas demoras, pero prefirió no centrarse en los baches que aún esperan –la transitabilidad de las calles sufrió este año un deterioro generalizado- sino en las mil cuadras que se mejoraron.
Similar fue en el resto de las áreas, donde prefirió engarzar los logros por sobre las falencias.
Seguramente, a las puertas de un año electoral, las miradas críticas no tardarán en llegar, de la mano de los opositores.
Por ahora, a Ducoté le alcanzó su nota de profesor generoso para cerrar el primer cuarto de su mandato.