El aspirante a la intendencia por el frente Progresistas, Alejandro Uriburu, inauguró ayer el ciclo “Los candidatos en Plaza”, en el que los cinco competidores dialogarán en una entrevista a fondo para conocer a la persona y sus propuestas.
La participación ciudadana como construcción colectiva que fortalezca la democracia y la transparencia en la administración de los recursos públicos como base, fueron los principales ejes de las iniciativas que propuso Uriburu.
“Una falla que hay a nivel local es que la figura del intendente es demasiado importante y todo el mundo se apoya en él”, sostuvo el candidato.
“Deberíamos ir a una inteligencia diferente, en la que el sistema se apoye en las instituciones y que el intendente sea el que administre, como pasa en otros países”, propuso.
En ese sentido, cuestionó que “los argentinos participamos poco y sobrecargamos en la figura de un tipo, al que lo responsabilizamos de todo”.
“Pensamos a la democracia como un sistema virtuoso, hay que enaltecerlo y cumplir con las pautas que le dan calidad. Es un sistema participativo que requiere ciertas obligaciones”, puntualizó.
En ese aspecto, se refirió a la transparencia en el manejo de la cosa pública, pero también con sujeción a la ética en la vida privada.
“Hay que terminar con la cosa sucia y plantear una cosa monolítica entre lo que digo y el modo en el que vivo. La sociedad es como una familia y si falla la cabeza, es probable que el chico también. Pero hay que tener autoridad moral desde arriba y hacernos cargo todos de los problemas”, opinó.
Y se preguntó: “¿Qué político representa a la educación si no da el ejemplo cumpliendo las normas?. Si gasta mucha plata para hacer política, por lo menos tiene que decir de dónde la saca”.
Así, aseguró que su espacio da “los números que se pueden demostrar de lo que se gasta” y como contrapartida, cuestionó al frente Cambiemos a partir del llamado caso Niembro.
“Lo que vimos en Cambiemos es terrible. Es un sistema armado para sacar plata del Estado que nadie se hace cargo dónde está”, acusó.
Por adopción
Uriburu tiene 50 años y nada menos que ocho hijos que van de los 3 a los 22. Es médico, con especialidad en infectología, y docente universitario. Llegó a Pilar en 1998, tras la especialización en el hospital Británico, y comenzó a trabajar en el Sanguinetti.
“Maduré ahí la necesidad de meterme en lo social, tener una mirada social de la profesión, y eso te va llevando a la política”, contó.
En su tema específico, sostiene que “los sistemas de salud en el mundo avanzan mucho y los estándares son altos”, y aunque dijo que son alcanzables también para el Municipio, aclaró que “son muy caros”.
“Hacerlo requiere decisión política, profesionalización e inversión. Para eso tiene que existir un fondo de salud que se maneje de forma diferenciada. Hay que darle ingeniería con previsión de uno a dos años”, dijo.
En ese sentido, señaló que “hay tres anillos sanitarios: nacional, provincial y municipal. Esos anillos rebalsan y las crisis sucesivas provocan retardos en los planes a largo plazo”.
“Pilar va a seguir creciendo, por lo que el hospital va a tener que ser de alta complejidad, porque no se va a poder seguir derivando a los otros niveles”, auguró.
De todos modos, señaló que Pilar está atravesado por un “desfasaje claro entre lo público y lo privado. Con 30 años de inversión privada, estamos recién haciendo el hospital y mirá el Austral”.
Para Uriburu, “eso se puede corregir con una visión sarmientina: armar una estructura de trabajo con gente capacitada, como hizo con la educación”.
En cuanto a la seguridad, opinó que “hay que mejorar la infraestructura con una mirada hacia adelante. Más cámaras, patrullajes y capacitación, además de un mapa del delito”.
Pero afirmó que, además, es un tema que “tiene que ver con la salud, el trabajo y la vivienda”.
Del rugby al piano
Lejos de la actividad profesional como médico y de la política, Alejandro Uriburu reparte el tiempo entre su mujer y sus ocho hijos. Lo poco que le queda libre lo dedica a su pasión por la música, más precisamente por el piano, que aprendió a tocar en la infancia y que reforzó ya en Pilar de la mano del profesor Juan Carlos Nos.
“Él es muy exigente y eso me estresaba un poco”, admite Y con desacostumbrada autocrítica, advierte: “Soy un zoquete pero me divierto. En casa, los chicos me putean”. Además, jugó al rugby en CUBA, aunque “hoy no puedo correr a nadie”.
“Cortémosla con ola naranja o amarilla, los colores tienen que ser los de nuestra bandera”.
“Hay que darle el valor al voto. En la medida en que logremos esa conciencia, en el largo plazo
habrá soluciones”.