Pilar dio su último adiós al presidente del Concejo Deliberante

Marcelo Castillo murió el domingo, a los 74 años. Estaba ejerciendo la intendencia de manera interina. Cientos de personas lo despidieron ayer en el salón de sesiones.

10 de junio de 2014 - 00:00

Cientos de pilarenses, entre ellos representantes de todo el espectro político, despidieron ayer al presidente del Concejo Deliberante, Marcelo Castillo, quien había fallecido el último domingo a causa de una afección cardíaca.

Castillo, de 74 años, ejercía actualmente la intendencia de Pilar de manera interina debido a la licencia por vacaciones del intendente Humberto Zúccaro, que hoy volverá al cargo.

Castillo murió el domingo al mediodía en su casa de la Ciudad de Buenos Aires, donde estaba junto a su esposa. Sus restos fueron velados ayer en el salón de sesiones del Concejo Deliberante.

La capilla ardiente se ubicó en el lugar de la presidencia del cuerpo, que Castillo ocupó desde el 10 de diciembre de 2003. Por allí pasaron funcionarios, concejales de todos los partidos, trabajadores municipales, militantes políticos y vecinos. Es que aunque de raíz y tradición peronista, Castillo hizo del diálogo plural uno de los sellos de su gestión. Por eso, y por su afable tono campechano, se ganó el respeto y el afecto de propios y extraños.

El intendente Humberto Zúccaro, amigo y colega de Castillo en la medicina y en la política, no pudo estar presente en la última despedida del hombre al que había puesto como cabeza de cada lista de candidatos a concejales que acompañó sus tres postulaciones a la intendencia.

Aún de viaje desde Roma, donde la semana pasada fue recibido por el Papa Francisco, Zúccaro habló con familiares y envió sus condolencias púbicas.

 

Despedida

Pasadas las 16 de ayer, el cura Oscar Iglesias, de la parroquia de Derqui, fue el encargado de la celebración religiosa. A un lado del féretro, cubierto con las banderas de Argentina y del Municipio de Pilar, se ubicaron los familiares y del otro, concejales y empleados del HCD, a los que se vio notoriamente conmovidos.

Castillo ya había tenido un episodio cardíaco en el 2012, cuando sufrió un infarto por lo que debieron practicarle una angioplastía y colocarle tres stent.

El mes pasado, antes de asumir la intendencia de manera interina, se había tomado una semana de licencia para realizarse una serie de estudios. Ahora, esperaba la vuelta de Zúccaro de su viaje para  tomar otro período de descanso y completar sus análisis. Incluso, se especulaba con que Castillo no volviera a la presidencia del cuerpo aunque no ya por su salud sino a raíz de una decisión política del gobierno, que veía con buenos ojos la permanencia del opositor Osvaldo Pugliese en el cargo, que ocupa interinamente.

Esa licencia iba a ser votada hoy por el Concejo, que ahora deberá determinar la sucesión. Una de las posibilidades es que, en las próximas semanas, vuelvan a elegirse autoridades.

El cortejo fúnebre partió poco antes de las 17 del palacio municipal. Cientos de personas lo acompañaron a pie hasta el cementerio municipal, donde los restos del dirigente fueron depositados en el oratorio a la espera de que su familia decida el traslado hacia Santiago del Estero, tierra natal de Castillo.


Humberto Zúccaro:  

“Se fue un colega, compañero y amigo” 

Aún de viaje hacia Pilar, donde hoy retomaría su cargo, el intendente Humberto Zúccaro habló ayer en el programa Materia Prima (FM Plaza 92.1) sobre el fallecimiento del presidente del HCD y quien ocupaba de manera interina la intendencia, Marcelo Castillo.

“Fue un colega, compañero y amigo. Las tres elecciones en las que uno tuvo la oportunidad de presentarse hemos logrado triunfar juntos”, sostuvo Zúccaro, conmovido por la noticia.

A su vez, Zúccaro remarcó que “nos unió una gran amistad que nació mucho antes de la política, Marcelo ya era médico y fue un primer contacto a través de mi madre, una gran parte de que yo sea médico se la debo a Castillo y a (Norberto) Fulco”.

El intendente agregó que “se siente dolor, sufrimiento. Como médico sé que las personas buenas tienen que descansar en paz y la última vez que lo vi –el 25 de mayo- fue por fotos, lo noté cansado”, recordando que “tenía un problema cardíaco severo, cuatro stent, cuatro angioplastías y diabetes. Su salud en el último año se había agravado bastante”.

Por último, afirmó que Castillo “fue un médico de los que no quedan. Vino desde su provincia a radicarse, se perfeccionó con los mejores profesionales, trabajó en la Clínica Privada... Todos los médicos de Pilar lo deben recordar con el mejor cariño”.

 

 

 

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