El día que Luis Patti amenazó con delatar los vuelos de la muerte

Fue poco antes del final del proceso, cuando estaba siendo investigado por el asesinato de dos militantes. Pidió impunidad a cambio de no revelar información. Una parábola de poder y terror.

25 de mayo de 2014 - 00:00
A mediados de 1983, el subcomisario Luis Abelardo Patti no se imaginaba que 12 años más tarde se convertiría en uno de los dirigentes políticos más influyentes de esta región de la provincia de Buenos Aires. Sí tenía motivos, por aquel entonces, para comenzar a prefigurarse su situación de 2014: preso en el penal de Ezeiza, condenado por crímenes contra el género humano, y en camino a enfrentar un nuevo juicio.
Por aquellos días finales de la dictadura, cuando ya estaba en marcha el proceso electoral que terminaría en las elecciones que le dieron la presidencia a Raúl Alfonsín, Patti estaba siendo investigado por los asesinatos de Eduardo Pereyra Rossi y Osvaldo Cambiasso. Los dos militantes peronistas habían sido secuestrados en Rosario y fusilados a quemarropa en lo que se disfrazó luego como un enfrentamiento.
Para Patti, como para muchos de los que habían participado con acción y convicción de las prácticas del terrorismo de Estado, eran días de todo o nada. La vuelta de la democracia les abría el camino de los tribunales, una ruta que Patti consiguió eludir por casi tres décadas a fuerza de amenazar con revelar los detalles operativos de uno de los planes más siniestros para la eliminación de los secuestrados confinados a centros clandestinos de detención: los vuelos de la muerte.
Documentos recientemente sacados a la luz, demuestran que el entonces uniformado puso en jaque a la Armada y a la Fuerza Aérea con sus amenazas de brindar detalles de las actividades de sus pilotos si no se desactivaba la causa que lo tenía cerca de la cárcel.

Traslados
Ya a mediados de los 90, el periodista Horacio Verbitsky publicó el libro El Vuelo (Planeta, 1995), donde a partir de las declaraciones del exoficial de la Marina Adolfo Scilingo, se dan detalles por primera vez acerca de los vuelos de la muerte.
“Los arrojábamos al mar desnudos uno por uno, de 15 a 20 cada miércoles”, detallaba Scilingo en una serie de entrevistas que los medios multiplicaron.
Pero a mediados de 1983, con Reynaldo Bignone todavía sentado en la Casa Rosada y con las censura en plena vigencia, los vuelos de la muerte eran rumores que corrían apenas entre un puñado de militantes de derechos humanos y  sobrevivientes del horror, una pesadilla que se sospechaba por la frecuente aparición de cuerpos masacrados por la tortura en las costas argentinas y uruguayas.

Matrículas
Aunque desde la Policía bonaerense Patti no participó de los vuelos, aseguraba que obraba en su poder información suficiente para dar a conocer los secretos que la dictadura creía tener bien ocultos.
Esta información surge de los documentos hallados en el edificio Cóndor, sede de la Fuerza Aérea, a fines del año pasado y dados a conocer por el Ministerio de Defensa. Entre ese material están las actas de las juntas militares y el seguimiento de algunas leyes promovidas por la dictadura, entre ellas la de autoamnistía. Patti está mencionado en una carpeta caratulada como secreta y elaborada por la Fuerza Aérea para el asesoramiento sobre la así llamada “ley de Pacificación”.
En este contexto, los militares trataban de blindar a la tropa para que no hubiera “filtraciones” de información. La posibilidad era real: Patti amenazaba con hacer públicas las matrículas de los aviones que habían participado en los vuelos de la muerte si no recibía ayuda.
Bajo un sello que señala que el contenido es “estrictamente secreto y confidencial”, se informa que “se tiene conocimiento que el comisario Patti (sic) había expresado lo siguiente: considera que la Fuerza Aérea argentina se está oponiendo sistemáticamente a la promulgación de la ley de pacificación. En caso de que su problema salga mal, o que no sea solucionado, ha conseguido y dará a conocer los aviones (matrículas), aeropuertos, destino, fechas y personal que trasladó delincuentes terroristas a disposición final”.
Finalmente, la causa contra Patti no avanzó y el policía no quebró el pacto de silencio. La autoamnistía de la dictadura duró solo hasta el advenimiento de la democracia y los juicios que impulsó el gobierno de Alfonsín.
A Patti lo esperaba, todavía, la gloria de la política que lo llevó a gobernar el Municipio de Escobar y llevar al gobierno de Pilar a uno de sus alfiles; la carrera por la gobernación y una banca de diputado que su pasado en las catacumbas le impidió asumir.
Ahora, mientras purga una condena perpetua, algo disminuido en su movilidad a consecuencia de un ACV, todavía espera que la causa por el crimen de Pereyra Rossi y Cambiasso, aquella por la que amenazó delatar a otros represores, reciba fecha para volver a llevarlo al banquillo de los acusados.


Pereyra Rossi y Cambiasso
Una causa que todavía está pendiente
El ex subcomisario Luis Patti y el ex dictador Reynaldo Bignone serán juzgados por el homicidio agravado de los militantes peronistas Eduardo Pereyra Rossi y Osvaldo Cambiasso, secuestrados en un bar de Rosario en mayo de 1983 y asesinados en un falso enfrentamiento en Zárate.
El juicio estará a cargo del Tribunal Oral Federal de  Rosario.
Pereyra Rossi y Cambiasso fueron secuestrados por elementos del Ejército y entregados a otros miembros de fuerzas de seguridad dependientes de la llamada Zona de Defensa 4, que los asesinaron simulando un enfrentamiento.
Según la causa, el 14 de mayo de 1983 los secuestrados  quedaron a cargo de la Unidad Regional de Tigre y de una comisión que integraba Patti, fueron llevados a un descampado y fusilados, tras haber sido torturados.

 

Patti era investigado por el crimen de Pereyra Rossi (foto) y Cambiasso. Pidió impunidad a cambio de no delatar los vuelos de la muerte.


Estuvo detenido por apremios ilegales a detenidos en una comisaría de Pilar. Tras una marcha a su favor, lo repusieron en el cargo.


Llegó a la intendencia de Escobar de la mano de Carlos Menem. Fue reelecto en 1999. En ese año y en 2003 fue candidato a gobernador.


Es electo diputado nacional por el duhaldismo. La Cámara impidió su asunción por “inhabilidad moral” por las denuncias en su contra.


Fue detenido en el marco de las causas por delitos de lesa humanidad. En 2011, tras sufrir un ACV, fue juzgado y condenado a perpetua.

Seguí leyendo

Dejá tu comentario

Te Puede Interesar