La crecida del río de Luján causó la séptima inundación del año y obligó a 488 personas a abandonar sus casas. Los vecinos afectados son de los barrios La Lomita, Agustoni, Los Grillos, San Jorge, Luchetti de Manzanares y Zelaya. Mientras que el más afectado es el vecindario que lleva el mismo nombre que el cauce.
La mayor parte de los damnificados, 373, se autoevacuaron y se dirigieron a las viviendas de familiares o amigos, mientras que los 115 restantes se encuentran alojados en el Comedor Confiar del barrio San Jorge, donde se encuentran 61 personas y el Centro Tradicionalista El Pial de Zelaya, que alberga a 54. El pronóstico es alentador y anoche, con el cese de la sudestada sobre el Río de La Plata, el agua del Luján comenzaba a bajar.
En la recorrida que El Diario realizó por los distintos puntos afectados, los vecinos señalaron que el agua descendió desde la noche del último jueves a la tarde de ayer, permitiéndoles a algunos de ellos comenzar la limpieza de sus casas.
En el caso del barrio Río Luján, el retroceso del agua fue apenas de unos 50 metros y la crecida ocupaba aún metros desde la orilla del cauce hacia el vecindario.
“Acá estamos acostumbrados a que esto suceda y ya cuando vemos que el agua esta subiendo comenzamos a salvar nuestras cosas y esperar que baje”, contó Ariel, uno de los vecinos que en la tarde de ayer observaba a la distancia cómo estaba el nivel de agua en su casa.
El frentista afectado por la crecida el río, confesó que en la mayoría de los casos, los damnificados autoevacuados, alquilan una habitación a sus vecinos de las zonas más altas, para resguardar sus pertenencias y pasar la noche.
Desinfección
Las lluvias que desde el martes último cayeron sobre el distrito causaron anegaciones. Pero esa no fue la única causa de la crecida, ya que el protagonismo principal lo tuvo el viento que provocó sudestada y no permitió que los ríos desemboquen sobre en el estuario del Río de La Plata.
Si bien se cree que entre la madrugada de hoy y esta tarde, el nivel del río volvería a su cauce normal, pasarán al menos dos días antes de que las familias puedan volver a sus casas.
Las viviendas deben ser fumigadas y desinfectadas, antes de volver a habitarse. “Es lo más triste, cuando volvés y tenés que sacar lo que ya no sirve, el barro y esperar que se seque todo otra vez”, remarcó el vecino consultado por El Diario.
En ese sentido, desde el Municipio señalaron que además de brindarles a los vecinos la ayuda necesaria para que puedan retomar sus viviendas, realizan un plan integral de asistencia y contención a los evacuados para salvaguardar la integridad física de las familias afectadas.
Esos trabajos implican un relevamiento a cargo de asistentes sociales en los barrios y la intervención de Defensa Civil, Salud, Atención Primaria, Desarrollo Humano y Social, Espacios Verdes, Obrador Municipal, Higiene Urbana, Zoonosis, entre otras.
Teléfono de emergencia
Ante una irregularidad que implique un riesgo, los vecinos pueden comunicarse con Defensa Civil a la línea gratuita 103, durante las 24 horas.
En primera persona
La inundación en boca de un protagonista
En la recorrida por los barrios afectados, El Diario se topo, con Ariel, un joven del barrio Río Luján, que observaba su casa con más de un metro de agua, desde unos 150 metros de distancia.
“Bajó bastante”, respondió tímidamente y con el mismo tono mantuvo un corto diálogo con El Diario.
“Ya veíamos que se venía y como estamos acostumbrados, nos empezamos a preparar temprano el miércoles para salir”, contó y detalló: “Ya cuando el agua llega sube rápido y no te da chance de nada. Si no le tenés la mano, perdés todo”.
El joven señaló que con su familia, su mujer y tres chicos, se fueron a la casa de un conocido, a unas cuadras del lugar.
“Hace tres años que vivimos en esa casa y ya van como 12 veces que nos pasa” y cerró: “Ahora ya nos acostumbramos, pero lo más triste es cuando volvés y tenés que sacar lo que ya no sirve, el barro y esperar que se seque todo otra vez”.
