La discusión en torno a la Rendición de Cuentas municipal del 2013, que el Concejo Deliberante aprobó por mayoría cerca de la medianoche del jueves, abrió un debate acerca de la orientación que el gobierno le da al gasto público en el distrito.
Es que uno de los principales argumentos de los bloques opositores fue que la mayor parte de los ingresos locales se va en los gastos corrientes, es decir, en el mero mantenimiento de la administración pública, mientras que solo una parte muy menor se destina a inversiones.
Con un balance equilibrado, cuyos detalles técnicos prácticamente no se cuestionaron, el debate legislativo se centró en la dirección del gasto y la forma en la que se recauda.
El que abrió el fuego fue el macrista, Diego Ranieli, quien reveló que los gastos corrientes del Municipio insumen el 86,6% del presupuesto anual mientras que las erogaciones de capital representan solo el 13,4%.
En ese sentido, Ranieli se quejó del creciente pago de alquileres para el funcionamiento de áreas de la administración y cuestionó la falta de obras de fondo, principalmente en materia de agua corriente y cloacas.
En la misma dirección, la radical Claudia Zakhem opinó que “a esta altura, con un presupuesto de 1.200 millones de pesos, las calles de Pilar siguen teniendo el mismo déficit que en la década del 80”.
El kirchnerista Santiago Laurent cuestionó que “los 10 años de crecimiento sostenido de la Argentina no se notan en Pilar” y señaló la necesidad de reacomodar la estructura de empleados municipales “no para reducir el Estado sino para jerarquizar el empleo público y mejorar la escala salarial”.
Para el opositor Nicolás Ducoté, del bloque Por Pilar, “faltó transparencia” en la presentación del expediente y habló de “sospechas en las licitaciones en las que ganan siempre los mismos”.
Recursos
El kirchnerista Laurent puso el acento sobre la estructura de los ingresos del Municipio, que calificó de asentarse sobre una “injusta carga tributaria” que “no se mete con los intereses de los más poderosos”.
Así, cuestionó la política de apelar a la Responsabilidad Social Empresaria (RSE) para financiar mediante donaciones las obras de infraestructura, por ejemplo, en materia de salud.
“Hay que tener coraje para cambiar la matriz tributaria”, opinó el concejal.
Llamativamente, el que se sumó a esa postura fue el oficialista Fabio Gómez, quien señaló la necesidad de hacer una autocrítica.
“Hoy la recaudación se centra en los sectores medios. La carga tributaria debe dar un salto cualitativo para crecer desde lo cuantitativo”, opinó.
La defensa de los números estuvo en manos del presidente de la comisión de Hacienda, el oficialista Nicolás Darget, quien punto por punto respondió las críticas opositoras. Por caso, señaló que Pilar es el octavo municipio en recaudación de toda la Provincia, dato que provocó la interrupción de Ranieli quien le gritó desde su banca: “¿Y las obras dónde están?
A la vez, Darget justificó la falta de inversión en capital por parte del Municipio en las trabas que pone la Provincia a un leasing para la compra de máquinas que ya fue aprobado en Pilar.
HCD
Una queja recurrente de los bloques opositores fue el escaso presupuesto del HCD, que entre otras cosas, no permite la contratación de asesores. Es que aunque el Concejo puede tener hasta el 3% del presupuesto municipal, solo utiliza poco más del 1%.
