Asumió el nuevo delegado y piensa en un plan día a día

Rubén Salinas no llega con un gran paquete de obras pero promete un “trabajo de 12 horas por día”. El arreglo de las calles, asfaltos pendientes y los problemas de tránsito son las prioridades.
jueves, 7 de febrero de 2013 · 00:00

La revancha que Eduardo Mancini ilusionara en agosto de 2010, cuando asumió como delegado municipal, terminó el mes pasado. Es que en la gestión Sergio Bivort ocupó el mismo cargo y, como en el pasado enero, también renunció.

Su reemplazo llegó luego de cabildeos entre el intendente Humberto Zúccaro, el concejal oficialista Alberto Zapata, y el director de Seguridad Vial bonaerense, el derquino José Molina.

Primero se evaluaba un delegado y dos subdelegados ya que Derqui cuenta con más de 80 mil habitantes y unos 20 barrios, bastante postergados. El desafío de mejorar ese cuadro finalmente recayó en Rubén Salinas, un ex trabajador del área de Higiene Urbana y, por consiguiente, del riñón político de Zapata. A su vez se desecharon los subdelegados.

Salinas es vecino de Manzone, aunque vivió muchos años en el barrio derquino Sansucí. Ya en 2003 estaba junto a Zúccaro como capataz en el obrador de Astolfi-Manzone, y desde entonces se abrió camino “como un trabajador de 12 horas diarias”.

Esta semana asumió en la delegación y su único temor lo expuso enseguida: “en Derqui hay mucha política, no es fácil, pero yo solo me propuse trabajar por la confianza que me depositaron (Humberto) Zúccaro y (Alberto) Zapata”.

No desembarcó con un fuerte paquete de obras, aunque reafirmó el anuncio de dos meses atrás de Mancini: el asfalto para la calle San Martín y terminar las que aún faltan en barrio El Bajo. Aseguró que el Municipio le envía una batea de tosca diaria y la maquinaria para el mantenimiento de las numerosas calles sin asfalto. Con cada batea se pueden entoscar dos cuadras por día. Y para los barrios no es poco.

“Ya empezamos al fondo de Rivera Villate con calles muy rotas, y espero llegar a los lugares más olvidados; vine a trabajar 12 horas diarias” sostuvo Salinas, quien decidió recibir a los vecinos de martes a viernes entre las 8 y las 11, “porque los reclamos son muchos, y lo correcto es decirle a la gente qué se puede hacer en corto plazo y qué no”.

 

Lo importante

Derqui tiene tres temas de suma importancia que nunca fueron resueltos por ningún intendente municipal. El más sencillo de abordar es el caótico tránsito. El parque automotor se triplicó en los últimos diez años, igual que los camiones de carga que atraviesan la ciudad para retomar la ruta 234 hacia José C. Paz o Moreno. Un gran paliativo sería abrir el paso a nivel de calle O’Higgins para que, ingresando por Meisner, no pasen más por la neurálgica Eva Perón.

Al respecto Salinas coincidió y hasta recordó que el concejal Alberto Zapata elaboró un proyecto de ordenanza que fue aprobado cuatro años atrás en el Concejo Deliberante, y que Zúccaro desechó porque la inversión para la remodelación del paso a nivel trepaba a los 300 mil pesos. “Estoy de acuerdo con abrir ese paso, aliviaría mucho la esquina de avenida de Mayo y Eva Perón, se lo voy a recordar a Zúccaro”, consideró Salinas.

Otro tema clave para Derqui es la necesidad de agua corriente y cloacas. Luego de un fuerte reclamo vecinal, en septiembre 2012, todo está en punto muerto.


Dudas por la autonomía
 

Por último se refirió a la autonomía de la localidad, otra inquietud que anida en el corazón de muchos derquinos. Y aquí reiteró la clásica reflexión de todos los gobiernos municipales: “Estoy de acuerdo con la autonomía, pero Derqui aún no tiene una infraestructura para desarrollarse bien solo, por eso dudo que estemos en la etapa propicia”. Y la cruda realidad suma en las reticencias de muchos porque basta comparar a Villa Rosa con unas 15 fábricas, y a Derqui con ninguna.  

 

La frase 

“En Derqui hay mucha política, no es fácil, pero yo solo me propuse trabajar por la confianza que me depositaron (Humberto) Zúccaro y (Alberto) Zapata”. Rubén Salinas.

 

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