“En Pilar la situación de la pobreza sigue siendo muy preocupante”

El sacerdote que supo ser un dolor de cabeza para el poder, reactiva la Casa de Derechos Humanos de Manzone. Dice que hay más desigualdad y que estaría dispuesto a luchar contra las drogas junto al Municipio.
miércoles, 13 de febrero de 2013 · 00:00

El sacerdote y médico Luis Guzmán volvió a la carga con las actividades sociales en Pilar reactivando la Casa de Derechos Humanos de Manzone y reinstaló el debate sobre la desigualdad social en el distrito.

El hombre que supo polemizar con el poder político, la policía, la Justicia y hasta con la propia Iglesia, se vio alejado de aquel trabajo que encabezaba, debido al destino que le ordenaron como sacerdote, en la Diócesis de Avellaneda-Lanús. Pero se mantiene cerca en su rol de médico, trabajando en el hospital de la Colonia Montes de Oca, en Luján.

El retorno a la actividad de la ONG, se dio el último fin de semana con una feria popular que contó con distintas expresiones artísticas. Tras esa jornada, Guzmán ratificó a El Diario la agenda que tendrá la entidad con la problemática de la pobreza como eje central.

 

-¿Se puede decir que se reabrió la Casa de Derechos Humanos de Manzone?

- Sí, la idea es reactivarla y para eso ya tenemos un equipo trabajando y la actividad del fin de semana fue el primer paso. Intentamos organizarnos con la Casa de la Memoria de Pilar, con quien tenemos muchas coincidencias e invitamos a otras organizaciones.

 

-¿Cuáles serán los lineamientos?

- Seguiremos la línea de lo que veníamos trabajando sobre las cuestiones sociales. Sobre todo la periferia de Pilar es lo que más nos preocupa y queremos armar una agenda común con otras organizaciones.

 

-¿La gente se sumó a la reactivación de la ONG?

- La feria popular de Manzone fue muy interesante, estuvimos todo el día y hasta altas horas de la noche. Hubo música, canto, radio abierta, corso, fue muy lindo y las murgas que participaron, de alguna manera, fueron las excluidas de la lista oficial.

 

-¿Qué lo motivó a regresar y reactivar la ONG?

- Yo en realidad nunca me fui, el tema fue la distancia por el destino al que a mí me mandaron, fue lo que me hizo no estar tan presente, pero ahora se dan otras condiciones históricas y creo que hay una enorme necesidad en Pilar de reflotar todos estos temas que nunca han sido solucionados. Sino que al contrario, todo lo que tiene que ver con la pobreza, la falta de Justicia y toda una sociedad muy inequitativa, creo que están peor que cuando nosotros fundamos la Casa de Derechos Humanos hace 10 años.

 

-¿Cree que en Pilar hay más pobreza que hace una década?

- En Pilar la situación de la pobreza sigue siendo muy preocupante y tiene mucha más población de cuando fundamos la Casa, los servicios son lentos en llegar a los barrios y me parece que sí hay una situación institucional de servicios a los barrios más ricos y de clase media, como siempre ha tenido Pilar. Pero sigo sin ver una política clara de lucha contra la pobreza, hay muchísima marginación y por supuesto donde hay pobreza y desigualdad la violencia crece, eso me parece que es preocupante. Hay que recordar que alguna vez hemos querido discutir estos temas con Zúccaro (Humberto, intendente) y nunca nos pudimos sentar a hacerlo.

 

Contra el narcotráfico

El sacerdote hoy trabaja en Wilde, Partido de Avellaneda y en la parroquia de la Isla Maciel, donde junto a una organización civil, comenzó a asistir a las víctimas de la adicción a las drogas y entabló una lucha contra la venta de paco y el narcotráfico.

Esa actividad lo dejó envuelto en un entorno que le costó varios atentados en su contra, en los que Guzmán involucra a la policía bonaerense, a quienes denunció remarcando que comprobó que “utilizaban a los pibes para robar”. Además aseguró: “es una zona de mucho gatillo fácil”.

Y hasta señaló que este tipo de delitos no se llevarían a cabo sino contaran con “una pata de sostenimiento de sectores del poder político”.

En ese sentido, el sacerdote festejó los anuncios que Zúccaro viene realizando sobre la lucha del Municipio contra el narcotráfico en Pilar: “Es realmente positivo eso y sobre todo viniendo de un intendente y porque además las luchas se dan en lo local y si a nivel local se toma al toro por las astas, yo creo que el intendente o quien sea va a tener el apoyo de todas las organizaciones que venimos peleando en soledad estos temas y acompañando a las víctimas, porque realmente lo que viven es tremendo”.

 

 

-¿Trabajarían junto al Municipio en esta lucha contra el narcotráfico?

- En esto es de bien juntarse, apoyar y en ese sentido nos encontrará a todos del mismo lado, me parece que los grupos que comercializan las drogas son tremendamente poderosos y tiene muchísimas artimañas, conocimiento de sus negocios y un gran poder y ahí me parece que todas las barreras se tienen que bajar y estar juntos en esta pelea.

 

10

años pasaron desde la inauguración de la Casa de Derechos Humanos de Manzone a esta reapertura.

 

Caso Sasso 

Luis Guzmán fue uno de los denunciantes del caso del sacerdote Napoléon Sasso que abusó de menores de edad cuando se desempeñaba como titular de la capilla de La Lonja. En noviembre último le otorgaron salidas transitorias.

“Sentí la misma sensación que cuando liberaron a varios de los pedófilos y violadores que después continuaron ejerciendo ese delito con impunidad”, aseguró el cura.

En tanto, agregó: “me genera mucho miedo cómo encara la Justicia este tema, porque desde mi experiencia y los años que tengo con el seguimiento de las víctimas, estoy seguro que esas personas no se curan y la sociedad no puede estar tranquila viendo que los liberan en poquísimos años de condena luego de lo que costó haberlos llevado a la cárcel”.

 

Tras la renuncia de Joseph Aloisius Ratzinger

La salida del Benedicto XVI y la crisis en la Iglesia

Según explicó el sacerdote titular de la Casa de Derechos Humanos de Manzone, Luis Guzmán, la renuncia del Papa Benedicto XVI demuestra la crisis que vive la Iglesia como institución.

-¿Cómo analiza la renuncia del Papa Benedicto XVI?

- Recuerdo que cuando asumió, me llamaron de El Diario para hacerme esta misma pregunta sobre su llegada y dije que no me traía ningún entusiasmo, ya que Ratzinger había sido el inquisidor de toda América Latina que sostenía el viejo modelo de la Iglesia y realmente lo más sensato que ha hecho en su pontificado, es esto de la renuncia. Le reconozco el enorme valor que significa hacerse a un lado.

Tras una breve pausa, Guzmán continuó: “Lo que sí demuestra, es una gran crisis dentro de esta institución, como queda atrapada una persona así, en la mayor burocracia del mundo, que es el Vaticano y qué difícil es reestructurar una institución que está tan amparada en un modelo imperial con un enorme servicio ideológico a la burguesía.

-¿Cómo piensa que será la continuidad después del alejamiento de Benedicto XVI?

- Lo que demuestra es la crisis y no creo que sea fácil salir, pero me parece que sigue en un terreno peligroso y no creo que haya un cambio radical ni reformador, porque me parece que va a seguir en la línea de él y de todo lo que él ha fomentado. Sigo diciendo que al mundo le vendrían muy bien líderes espirituales que guíen el horizonte y la conciencia de un mundo en guerra, desigual, contaminado, miserable y que lamentablemente el Vaticano y el Papa no han podido dialogar en esos términos.

-¿Cuáles fueron las acciones positivas de Ratzinger como Papa?

- Lo que le reconozco a Ratzinger, es haber enfrentado a los curas pedófilos, fue interesante como ha actuado inclusive muchísimo más que lo que ha hecho el episcopado argentino, que nunca ha salido a condenar ese delito. Y su decisión de apartar al fundador de los Legionarios de Cristo, Marcial Maciel, que es un pedófilo confeso y él lo apartó, algo que ni Juan Pablo II había hecho.

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