Inspectores colocan la faja en una concesionaria de autos de alta gama.
Con el objetivo claro de aumentar la recaudación, una de las metas que el intendente Humberto Zúccaro fijó a cada área pasible de aportar ingresos, el gobierno municipal puso la lupa sobre grandes emprendimientos comerciales que no tienen sus cuentas al día con el fisco.
En los últimos tres días, las fajas de clausura sellaron, ostensibles, las puertas de un hotel cuatro estrellas en Fátima y de una agencia de autos de alta gama en el kilómetro 49 de la Panamericana.
El director de Rentas Comerciales, Félix Acuña, reveló que no se trató de medidas aisladas, sino de una política de mayor rigor contra los incumplidores. Incluso, anticipó que luego de la semana que viene, interrumpida por los feriados del 2 de abril y de Semana Santa, volverán a producirse clausuras contra objetivos de alto impacto.
“Se trata, en general, de demoras en la finalización de los trámites de habilitación o de transferencia de la titularidad”, explicó Acuña respecto a los motivos más frecuentes de las sanciones.
Esos fueron las principales irregularidades que llevaron a la clausura del hotel Camberland y de la concesionaria cerrada ayer.
Aunque Acuña sostuvo que en casos de incumplimientos formales su área suele ser flexible con los plazos de regularización, en las últimas semanas se han endurecido los controles. Es que ahora, los inspectores de Rentas comerciales salen a la calle junto con los de Inspección General, que buscan fallas en la seguridad e higiene. Si las encuentran, la clausura es inmediata.
“Caso contrario, se intima al propietario hasta tres veces. Si a la tercera no cumple, se procede a clausurar”, explicó Acuña.
Ejemplificador
La saga de clausuras de los últimos días persigue un objetivo doble: el primero, cobrar montos abultados que algunos emprendimientos comerciales deben por sus papeles incompletos. El otro, servir de ejemplo de lo que puede pasarles a los que sean intimados en adelante y no se avengan a cumplir. Por eso la elección de blancos llamativos, que aseguren amplificación rápida a través de la prensa.
La primera de este tipo fue la clausura del complejo hotelero Camberland, ubicado en el kilómetro 64,500 de la ruta 8 de Fátima.
Según se informó en su momento, sobre el hotel recaía una intimación para que regularizara su situación de titularidad, a la vez que durante la última inspección se encontraron irregularidades en cuanto a medidas de seguridad.
“Este es un hotel de importancia en Pilar y debería ser un ejemplo de estar al día con sus derechos y obligaciones fiscales”, dijo el director de Inspecciones, Roberto Airoldi Airoldi, tras colocar las fajas.
Algo similar ocurrió ayer en la agencia de autos Maronna Automovile, ubicada en el complejo Concord. La vidriera que exhibe vehículos exclusivos muestra ahora también una roja faja de clausura.
Según explicó Acuña, el motivo del cierre compulsivo fue similar al del hotel: un cambio de titularidad no declarado que eludió el pago de las tasas correspondientes a la transferencia. En este caso, además, se detectaron autos 0 kilómetro en el salón de agencia sólo habilitada para la venta de autos usados. A su vez, también tenía vencido el conforme de bomberos.
De todos modos, el principal motivo de las clausuras que ya se dieron y las que vendrán en las próximas semanas hay que buscarlo en las recientes declaraciones del intendente Humberto Zúccaro en su discurso de apertura de las sesiones ordinarias del Concejo Deliberante: “se acabó eso de la gente que se instala en Pilar y no paga nada”.
La futura privatización del estacionamiento medido y la gestión de cobro de ciertos aspectos de la tasa de Publicidad van también en ese sentido, junto con el mayor control sobre el pago de derechos de construcción.
