Banderas y cánticos en un barrio convulsionado

Desde el martes, los militantes coparon el frente del Austral. La ruta fue cortada y el tránsito desviado. Volvieron las pujas políticas.

5 de enero de 2012 - 00:00

 

Las agrupaciones locales desplegaron sus banderas sobre la ruta cortada.

 

Los alrededores del Hospital Austral vivieron ayer el primer día de cambios y revuelta durante la espera de la llegada de Cristina Fernández de Kirchner y las horas que la Presidenta estuvo dentro del quirófano.

Cientos de banderas, cantos y hasta la venta de remeras con la cara de la Presidenta, fueron algunos de los condimentos en la puerta del nosocomio, donde no faltaron las pujas por el posicionamiento de carteles con nombres de intendentes de la región.

Como lo adelantó El Diario el martes último, la avenida Presidente Perón (ex ruta 234), ingreso principal a Derqui, fue cortada al tránsito. La medida fue el primero de los cambios que provocaron malestar en automovilistas, vecinos, pasajeros de transporte público y los propios pacientes del nosocomio, que se quejaron por los inconvenientes para transitar.

El paisaje ayer era muy distinto al del lunes, cuando un puñado de militantes comenzaba la vigilia.

A las 6.58, el ruido de los motores del helicóptero presidencial, que descendía en el complejo del hospital, provocó aplausos y los primeros cánticos, mientras el vallado y los cordones de seguridad ya estaban instalados desde hacía algunas horas.

 

Devoción

Muchos militantes mostraron su devoción por la Presidenta, entre ellos Mirta, que con un cuadro con la foto de Cristina y un rosario en una de sus manos, caminaba por el frente del nosocomio rezando por la mandataria: “le pido a Dios que todo salga bien y que tengamos a nuestra Presidenta por muchos mandatos más”, dijo la mujer a El Diario.

Otro de los devotos, fue Jorge que con 73 años, se distinguía entre un gran número de jóvenes. Llegó con un cartel confeccionado por el mismo que decía “Cristina todos con vos” y señaló: “Voy a esperar a que me confirmen que todo salió bien y vuelvo a casa”.

Pero entre el gran número de banderas, pancartas y carteles, colgados sobre las rejas, las vallas y postes, dando muestras de afecto a la mandataria, apareció la intención política de dirigentes que llevaron grandes trapos con su nombre e incluso muchos sólo pusieron su fotografía, la misma que utilizaron en la campaña.

En tanto, tras el parte médico entregado por el vocero presidencial, Alfredo Scoccimarro, muchos militantes se retiraron de la puerta del nosocomio, mientras otros eligieron quedarse e incluso aseguraron que lo harán hasta el viernes o cuando la Presidenta sea dada de alta.

 

Humberto Zúccaro le deseó “una pronta recuperación”

Minutos después de la llegada de la presidenta Cristina Fernández al Hospital Austral, el intendente Humberto Zúccaro se hizo presente en la puerta del nosocomio privado, manifestando a los distintos medios de prensa que “en nombre de todo Pilar, le deseo una buena operación y pronta recuperación a la señora Presidenta de la Nación”.

Zúccaro remarcó, además, la trayectoria del cirujano y del equipo de operación que está interviniendo a la primera mandataria; como así también se refirió a la moderna infraestructura y aparatología, y al personal profesional del hospital.

 

El busca siempre está

Uno de los oportunistas simpáticos que tuvo la mañana en la puerta del Hospital Austral, no fue ninguno de los intendentes que a cualquier precio intentaban imponer su nombre por todas partes, sino el vendedor de remeras con la cara de Cristina Fernández de Kirchner: “A la remera chicos a la remera de Cristina”, era su eslogan.

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