Nuestro Watergate
Tanto insistir con las rampas para discapacitados, que están rotas, que están mal hechas, que a nadie le importa. Tanta nota, ríos de tinta, miles de líneas escritas, todo, parece que no fue en vano. Al fin, estimados lectores, nuestra prédica ha servido para algo. Luego de una serie de notas publicadas en El Diario al respecto, algún funcionario de esos a los que vale la pena pagarle el sueldo dijo “esto no da para más” y se puso manos a la obra. En los últimos días se vieron no menos de tres (3), sí, tres rampas reparadas. Aunque la alegría no es completa debido a que, como muestra la foto, el trabajo tiene algunos detalles de terminación. Pero bueno, eso es porque siempre vemos el vaso medio vacío ¿No?