El 28 de abril de 2004, Viviana Altamirano, de 21 años, fue secuestrada a pocas cuadras de su casa en el barrio Las Tunas, en la localidad de General Pacheco, Tigre. Más de 15 años pasaron y nada se sabe de ella. Pero su madre apunta a quien por entonces era su vecino, el femicida Esteban Lorenzo Duarte, como el responsable de su desaparición.
Entrevistada por El Diario, Nidia Noemí Altamirano relató la intensa lucha que comenzó en 2004 para lograr esclarecer en qué circunstancias desapareció su hija. Aunque nunca dejó de exigirle respuestas a la Justicia, estas, aún con pruebas, todavía no llegaron.
Durante estos 15 años, Duarte asesinó a al menos dos mujeres. La primera de ellas, en 2005, era su concubina que estaba embarazada. La segunda víctima fue Antonia Acosta Brizuela, de 55 años y con quien contrajo matrimonio en noviembre del 2019, cuyos restos descuartizados aparecieron en inmediaciones de la estación ferroviaria de Villa Astolfi y en una vivienda de José C. Paz.
“Mi hija desapareció justo en la esquina de la casa de él, en Arévalo y Humboldt, de Las Tunas, y la ropa que vestía ese día la encontraron al lado de la casa de la mamá, en una quinta de Del Viso. El primer y único acusado fue él y lo liberaron por falta de mérito aun cuando encontraron la ropa de Viviana”, contó con angustia Altamirano.
A Duarte lo conocía de toda la vida, era compañero de colegio de uno de sus hermanos y vecino en el barrio Las Tunas, de General Pacheco, y aunque de chico “parecía normal” cuando su hija desapareció, no lo dudó y apuntó contra el hombre que ya contaba con causas por pirata del asfalto, robo, hurto y violación, entre otras.



