La Unión Europea marcó un antes y un después en 2026 con la aprobación de su primera ley integral sobre el bienestar de perros y gatos, una medida que busca cerrar las grandes diferencias entre los países miembros y combatir problemas crecientes como el tráfico ilegal, la cría irresponsable y el abandono masivo de animales domésticos.
Uno de los ejes centrales de la normativa es la obligatoriedad del microchip para todos los perros y gatos, acompañado de un registro unificado e interoperable entre los Estados miembros. Esto permitirá seguir el rastro de cada animal a lo largo de Europa, dificultando su venta ilegal y facilitando su recuperación en caso de pérdida.
La ley también endurece las condiciones para criadores y vendedores, prohibiendo prácticas que fomenten características físicas extremas que puedan afectar la salud del animal, y reforzando los controles en criaderos, refugios y puntos de venta. A su vez, se establecen estándares mínimos de bienestar en alimentación, atención veterinaria y alojamiento.
Otro punto clave es el control del comercio internacional de mascotas, con mayores exigencias sanitarias y de trazabilidad para los animales que ingresan desde fuera de la Unión Europea. Según las autoridades, el objetivo es reducir al mínimo el ingreso de animales provenientes de redes ilegales o sin condiciones adecuadas.
Aunque la norma no entra en vigencia de forma inmediata, los países y sectores involucrados contarán con varios años para adaptarse. En paralelo, la UE refuerza la idea de que los animales no son simples bienes, sino seres sintientes que requieren protección específica.
Con esta legislación, Europa busca dar un paso firme hacia una convivencia más responsable entre humanos y mascotas, en un mercado que mueve miles de millones de euros y donde la presión social por mayor bienestar animal crece año tras año.
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¡BUENA NOTICIA DE LA UE!