En los últimos días fue liberado el dueño de los cuatro perros de raza Pitbull, que el pasado 1º de agosto mataron a un hombre que había ingresado a una empresa de Villa Astolfi.
Se trata de Ricardo Rubén Pereyra, de 44 años, imputado por “homicidio simple con dolo eventual”: según indicaron fuentes judiciales, la fiscal de la causa, Valeria Oyola, cree que Pereyra conocía la ferocidad de sus perros y el peligro que representaban para cualquiera que quisiera ingresar al predio. La calificación es grave, ya que tiene la misma pena que un homicidio intencional, es decir, de 8 a 25 años de prisión.
No obstante, luego de casi dos semanas de detención, el titular del Juzgado de Garantías Nº 6, Nicolás Ceballos, resolvió liberarlo al no coincidir con la fiscal, sosteniendo que no estaba acreditada la capacidad homicida de dichos animales, ya que se encontraban en un predio debidamente perimetrado y con sus accesos cerrados, sin tener contacto con la vía pública ni con los clientes habituales.
Por su parte, Pereyra declaró en su indagatoria que tenía a los perros desde hace dos años, sin que se manifestaran agresivos. Además, habría culpado a la víctima por ingresar al predio sin permiso.
En tanto, que los perros continúan encerrados, y es más que probable que no vuelvan a recuperar su libertad. Desde un principio las autoridades aclararon que no serían sacrificados.




