“Una desgracia con suerte”, así definió Clara, la mujer del panadero baleado en Villa Rosa, la situación que su marido debió atravesar el jueves en la puerta de su local. Eran las 17.50 cuando Ezequiel, que charlaba con un vecino, también comerciante, se vio sorprendido por los gritos de una de sus empleadas diciendo que les habían robado.
Cómo continuó todo, ya es noticia conocida. “Estaba entrando a la panadería y se cruzó con un vecino y se pusieron a charlar. Cuando salió el ladrón, la chica del mostrador empezó a gritar que nos habían robado, ahí mi marido le debe haber dicho que pare y le tiró directo, no estaban ni a dos metros de distancia”, narró Clara.
Lamentablemente, no es el único hecho delictivo que sufrió la panadería Francesca; en lo que va de mayo le robaron ya tres veces. Pero nunca de esta manera, abriendo fuego. Por eso Clara, a pesar del dramático episodio, está agradecida, porque sabe que si la bala hubiera impactado en otra parte del cuerpo, la historia hubiese sido otra.
“Estamos hace menos de dos años acá, y ya nos robaron cinco veces, tres fueron con armas, y los otros dos cuando nosotros no estábamos, pero esto que pasó ayer (por el jueves) es algo que no esperábamos”, explicó la mujer en una entrevista con el programa Materia Prima (FM Plaza 92.1 Mhz).
La bala que disparó el delincuente, aparentemente conocido en la localidad, impactó en el pie izquierdo de Ezequiel, con orificio de entrada y salida. Por suerte solo tuvo que recibir diez puntos y ahora se encuentra recuperándose en su casa, mientras Clara y el resto del equipo de trabajo, continúa con sus labores para poder salir adelante.




