Tribuna del lector

El INADI me ayudó, no lo cierren

Por Dr. Marcelo Osvaldo Sorgente

27 de febrero de 2024 - 08:36

Ya pasaron 13 o 14 años, no recuerdo bien la fecha. Uno de mis primeros clientes que se presentó con un problema legal en mi flamante estudio jurídico que tuve en la principal calle de Pilar, en la única cuadra que es peatonal. Quería acogerse al beneficio de la pensión por el fallecimiento de su pareja, que era empleado del Banco Provincia, ambos convivientes eran del mismo sexo y compartieron casi dos décadas de relación. Hacía poco tiempo que se había sancionado la ley de “matrimonio igualitario”, un adelanto en materia de ampliación de derechos. Ahora bien, la caja especial de los bancarios del Provincia se negaba a otorgar el beneficio con la excusa de que su “Reglamento Interno” señalaba que sólo accedían a la pensión convivientes (concubinos) de sexo distinto.

Desconocían caprichosamente que la legislación había cambiado y, también, la jerarquía de las normas, según la famosa pirámide que se enseña en todas las facultades de Derecho. Quería agotar la vía administrativa hasta el extremo y así evitar judicializar la cuestión hasta dónde se pudiera. Con mi cliente denunciamos en el Instituto Nacional contra la Discriminación, la Xenofobia y el Racismo (INADI). El organismo intervino activamente, se acercó a las oficinas de la Avenida Entre Ríos, en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, hasta que finalmente sacó un dictamen favorable a mi pretensión como abogado, dijo que al conviviente del bancario fallecido se lo estaba discriminando por sexo para negarle el derecho a la pensión. Ambas partes fuimos notificadas. Ya tenía allanado el camino para presentar una demanda en la Justicia. Sin embargo, en una decisión acertada de la caja de jubilaciones le otorgó la pensión a mi asistido.

Lamento que se quiera cerrar el INADI (fue creado por ley del Congreso y de esa manera debería ordenarse su cierre por ley del Congreso). En mi trabajo profesional me ayudó para que se haga justicia ante un justo reclamo. Estos días se vieron, se oyeron y se leyeron en los medios, declaraciones políticas sobre cifras enormes gastadas, que había funcionarios que resolvían los temas según la militancia o el color partidario, etc. Todo lo que se dijo puede ser cierto o no y no es la intención de estas líneas analizar ese asunto. La solución a todo lo malo que se dijo pasaría por realizar una sincera auditoría sobre las erogaciones realizadas. Sanearlo de las pérdidas sufridas y ponerle un freno definitivo. Si hay alguien que utilizó y aún utiliza al INADI para hacer política partidaria se lo debe intimar a que cese con esa actitud o quizás sancionarlo en el caso de continuar en esa postura, función alejada para el que fue designado.

Ojalá que este refugio que le da cabida a aquellos que se les niega algún derecho por sexo, por religión, etc. siga existiendo y sea totalmente independiente de cualquier bandería política que gobierne esté país, más en una coyuntura con tan poca empatía.

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