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El crecimiento demográfico repercute en la conflictividad

Por Paula Romeo, titular del Fuero de Responsabilidad Juvenil

Por Redacción Pilar a Diario 23 de junio de 2017 - 08:54

Comencé a venir a Pilar en 2004, como secretaria de una de las Fiscalías. Yo vivía en Parque Patricios, entré a trabajar en la Cámara de San Isidro, y cuando juré en el Ministerio Público me dieron como destino Pilar. El primer mes iba y venía todos los días, trabajando casi 12 horas, por eso decidí mudarme.

Desde ese momento me instalé y no quise volver más a vivir en CABA. Acá conocí a mi pareja, oriunda de Derqui, y mis hijos nacieron acá, por eso ya me siento pilarense.

En 2011 se creó la Fiscalía de Menores y me designaron, junto a Alejandra Quinteiro, luego ella fue al Consejo de la Magistratura y quedé sola.

Si bien no puedo hablar de lo que sucedía en el Partido hace más de 13 años, mi marido me cuenta que antes todo era campo… Ese crecimiento demográfico se nota muchísimo a la hora de la conflictividad. Como crecieron los barrios privados también lo hicieron las zonas de la periferia, lugares donde antes no había nada y ahora cada vez hay más gente. No significa que los barrios privados no tengan conflictos que se judicialicen, pero muchas veces lo resuelven por otras vías y no lo ventilan en la Justicia pública.

Eso se nota en la cantidad de causas, en el caudal de gente que viene. En San Isidro, en general la gente no acude tanto a la Fiscalía, a veces ni se consigue que los testigos vayan. Hay oportunidades en las que vienen colegas a cubrirme y se sorprenden por cómo viene la gente, el caudal de trabajo aumenta, todo el tiempo hay que dar respuestas personalizadas. El pilarense usa mucho a las Fiscalías y eso es bueno, para eso están.

Yo soy de atender a todos, es más, creo que mi teléfono lo tienen todas las víctimas de casos que he tenido en Pilar. Y eso que mi dependencia no es la que más público recibe: las Fiscalías de mayores y de Género estallan de gente.

Se está notando la diferencia con el Departamento Judicial de San Isidro, por eso estamos –al menos la mayoría de los que trabajamos en el distrito- muy interesados en que se apruebe la ley para lograr un Departamento Judicial propio. Pilar está alejado del resto, por lo que cada vez que hay que resolver algo con una Cámara o un Tribunal Oral, todo está en San Isidro y es un trastorno. Lo mismo sucede con la correspondencia, las causas van y vienen tardando más tiempo por las distancias. Si hay pedidos urgentes, hasta el otro día no se resuelven.

En cambio, teniendo los Juzgados de Garantía en Pilar eso se resolvería enseguida. Sería mucho más ágil, que todo esté centralizado perjudica más la labor. Lo que más quiero es que crezca la ciudad en la que elegí vivir.

En cuanto a la realidad de Pilar comparada con otros puntos del conurbano, algunos son muchos más complejos en nivel de violencia y conflictividad. Tenemos la posibilidad de darle más calidad al trabajo, cuando tenemos un caso grave se trabaja a fondo. En otras zonas, por la cantidad de casos que tienen no le pueden dar la dedicación que requieren.

Sí es cierto que en Pilar, aunque es más tranquilo, cada vez que pasa algo toma repercusión nacional. En distritos vecinos hay casos fatales protagonizados por menores una vez por semana, pero no se les da tanta trascendencia como cuando un hecho así sucede en Pilar.

Más allá de las transformaciones que ha tenido, Pilar me ha transformado a mí en forma decisiva. Uno tiene momentos en los que hay que elegir: podría haberme ido a Neuquén, ya que había ganado un concurso allí, con un cargo menor pero con casi la misma paga. Incluso me junté con mis padres para pensarlo. Me tentaba ir, porque la Justicia neuquina le da muchos recursos al profesional. Eran 1.100 kilómetros contra 60…

Pero finalmente me mudé a Pilar y elegí bien, tengo tres hijos, y todas las intervenciones que puedo hacer para mejorar la calidad de vida de Pilar, las hago. En muchos aspectos sigue siendo un pueblo, y eso me ayuda en mi trabajo. Incluso ya conozco a la segunda generación de chicos en conflicto y a sus familias, me siento involucrada por el hecho de vivir acá.

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