LA COLUMNA DEL PADRE SAYU

Cuando lo hacés por el necesitado…

Por Redacción Pilar a Diario 29 de octubre de 2017 - 00:00
Según la leyenda, un joven profesional pero desempleado, despertó una mañana y revisó su bolsillo. Todo lo que le quedaba eran $10. Decidió utilizarlos para comprar comida y esperar así la hora de morir, ya que era demasiado orgulloso como para pedir limosna.
Estaba tan frustrado por no encontrar empleo y no tenía a nadie disponible para ayudarle.
Compró su comida y en cuanto se sentó a comer, un anciano y dos pequeños niños se le acercaron y le pidieron que les diera comida, ya que no habían comido en casi una semana. Él los miró. Estaban tan flacos que se les notaban los huesos. Sus ojos se les habían hundido. Con el último pedazo de compasión que le quedaba, les dio su comida.
El anciano y los niños oraron para que Dios le diera bendiciones y prosperidad, y le dieron una moneda muy antigua. El joven profesionista les dijo, "ustedes necesitan esa oración más que yo”.
Sin dinero, sin empleo y sin comida, el joven fue debajo de un puente a descansar y esperar la hora de su muerte, cuando vio un viejo periódico en el suelo. Lo levantó y de repente leyó un anuncio para los que tuvieran monedas antiguas, las llevaran a cierta dirección.
Decidió ir a ese lugar con la moneda antigua que el anciano le dio. Al llegar al lugar, le dio la moneda al propietario del lugar. El propietario gritó, sacó un gran libro y le mostró al joven graduado una foto.
Era la misma moneda, cuyo valor era de 3 millones de dólares. El joven graduado estaba muy emocionado mientras el propietario le dio un cheque  por los 3 millones. El joven cobró el dinero y se fue en búsqueda del anciano y los niños.
Para cuando llegó a donde los dejó comiendo, ya no estaban. Le preguntó al dueño de una cantina cercana si los conocía. El dueño le dijo que no los conocía, pero que le habían dejado una nota. Rápidamente abrió la nota pensando que averiguaría donde encontrarlos.
Esto era lo que la nota decía: "Nos diste todo lo que tenías, y te hemos recompensado con la moneda, firma: Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo…
El miércoles, el 1 de noviembre se celebra la solemnidad de todos los santos. La vida de muchos de los Santos nos dice que ellos siempre amaban a Dios y al prójimo con prioridad.
Por eso ellos no tenían miedo de morir. Siempre se preocupaban por el bienestar de los más necesitados.
Cuando ayudamos a los más necesitados, lo estamos haciendo a Jesús (Mateo 25, 40). 

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