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Por Redacción Pilar a Diario 14 de septiembre de 2016 - 00:00
A los bomberos caídos en 2001

Sr. Director:
El viernes 13 de septiembre del 2001, un profundo dolor se apoderó de toda la dotación de nuestro cuartel, tras la muerte de los bomberos Oscar Ariel Giménez (31) y Cristian Patricio Rojas (23). Giménez y Rojitas perdieron su vida al intentar aislar un cable de media tensión que se había cortado y caído en la esquina de Roquetta y Cattaneo, frente al Instituto María Madre Nuestra de Manuel Alberti. Eran las 7.35 de la mañana. Alrededor de 2.000 niños y adolescentes concurren a esa escuela y era justamente la hora de entrada.
Ambos servidores tuvieron presente la peligrosidad de la situación y actuaron de inmediato. Según testigos, los bomberos cercaron el cable con conos y fajas de seguridad. Realizaron con éxito el aislamiento de uno de los extremos del cable, sujetando el mismo a un poste de madera. Luego, cuando quisieron realizar igual tarea en el otro extremo mediante una pértiga aislante, intentaron atrapar el cable para retirarlo del lugar. Desgraciadamente, el cable logró zafarse del gancho y se precipitó sobre los cuerpos de Giménez y Rojas, quienes recibieron una descarga de 13.200 voltios. De nada sirvieron el equipamiento y la indumentaria de seguridad que ambos portaban. Los cuerpos carbonizados fueron recogidos un par de horas después por móviles de rescate integral de las dependencias de Bomberos de San Isidro y Benavides. Cientos de vecinos que estaban en el lugar, les tributaron un apretado y sostenido aplauso, mientras no podían contener el llanto. Los restos de nuestros compañeros fueron velados en nuestro cuartel. Resultó conmovedora la presencia de todos los vecinos, consternados por la desaparición de dos jóvenes servidores.
Giménez tenía esposa y cuatro hijos y Rojas, a cuatro de sus seis hermanos a cargo. El gobernador de la Provincia Felipe Solá y su secretario de Seguridad Juan Pablo Cafiero, quienes estuvieron presentes en el velatorio, comprometieron su ayuda para las dos familias y la institución. Alrededor de 2.000 personas despidieron los restos de nuestros compañeros. Más de cien móviles de cuarteles de toda la provincia acompañaron el cortejo fúnebre que trasladó los cuerpos a los cementerios de Bella Vista y Pilar.
Ambos servidores fueron condecorados con la Medalla al Mérito de los caídos en cumplimiento del deber. Fueron ascendidos al grado inmediato superior, Suboficial Subayudante post-mortem. El padre Tomás Llorente ofreció una misa a la que concurrieron toda la dotación del cuartel y los alumnos de la escuela parroquial. El Concejo Deliberante  aprobó una ordenanza por la que se dispone que las calles en las cuales hace esquina el cuartel, Gonnet y Labruyere, llevaran los nombres de Cristian Patricio Rojas y Oscar Ariel Giménez, respectivamente.
Resulta difícil plasmar en una fría página el dolor y el pesar de los sentimientos que provocó en todo un pueblo, en sus instituciones y en nosotros el sacrificio de dos jóvenes vidas. Cuando nos abruman los problemas económicos, las dificultades de una situación que agobia, la indiferencia de quienes se preocupan más por su posición en los diversos estamentos políticos que en el bienestar de la ciudadanía, estas muertes injustas nos golpean en lo más profundo de nuestros corazones. Es conveniente recapacitar. Estos dos bomberos entregaron sus vidas en una tarea por la que no recibían remuneración alguna, desprovistos casi siempre de las cosas más elementales, manejándose sólo con voluntad y amor a su prójimo. Sería bueno no olvidarlos. Recordarlos por lo que fueron y seguirán siendo, Bomberos Voluntarios de Del Viso. 

Lorena Gauna. 
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