La plaza que recuerda a un trabajador, sin cartel

jueves, 6 de septiembre de 2012 · 00:00

Debe ser una de las pocas plazoletas bien cuidadas. Si bien sus juegos infantiles son arcaicos y no presentan toda la seguridad deseada, están enteros y pintados. Su césped, bien mantenido, ninguna luminaria rota y la proximidad con la comisaría la convierte en una de las más seguras de Presidente Derqui.

Sin embargo, muestra una seria falencia porque el cartel con su nombre de bautismo desapareció. Y no es cualquier nombre sino que es el de un trabajador municipal que en ese mismo lugar perdió la vida en horas laborales.

Muchos en la localidad recuerdan a Celestino Altamira y su doloroso final, pero quien más intensamente lo recuerda es su hijo, Héctor Ringo Altamira. “Es una cuestión de respeto y de sentimientos, la placa con el nombre de mi padre desapareció hace casi un año, se lo comenté al delegado (Eduardo) Mancini hace más de seis meses y todo sigue igual”, comentó.

Es cierto que quien años atrás fuera delegado municipal de la administración municipal de Sergio Bivort, sepa el qué y el cómo sobre algo tan sencillo como reponer un simple cartel en un espacio verde. No obstante deja en claro algo clave: “no se trata de egocentrismo ni de decir que mi padre fue un mártir, porque inclusive me gustaría mucho que junto a su nombre y apellido también diga ‘plaza de los trabajadores municipales’, sólo estoy reclamando algo que me parece justo, y tan simple de hacerse”.

Pero lo extraño es que en la delegación le explicaron que el cartel se había retirado con la intención de repararlo y volverlo a pintar. “Todo es muy raro, ¿cuánto se puede demorar en reparar y repintar un cartel tan chico?, la verdad no sé qué pensar”, reflexionó finalmente Héctor Altamira.

 

La tragedia

No son pocos los que recuerdan cómo falleció Celestino Altamira. Ocurrió en 1964, tenía 50 años y era un trabajador especializado del obrador de la delegación municipal. Estaba de vacaciones, pero el entonces delegado Teófilo Tolosa le pidió por favor si hacía una excepción y lo ayudaba a terminar de delinear la nueva placita ubicada sobre Dorrego y Belgrano. Celestino no dudó en cortar su descanso y prontamente se puso al volante de un tractor para comenzar a trabajar. Pero la tragedia llegó cuando inesperadamente el equipo se inclinó demasiado sobre un lateral, cayó, y lo aplastó quitándole la vida. Varios años más tarde el entonces concejal por la Unión Vecinal, Omar Boragno, logró que el Concejo Deliberante aprobara un proyecto de ordenanza para que esa plaza tenga el nombre de Celestino Altamira. Algo que se concretó en la gestión de Sergio Bivort.

 

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