Juan Cena, el hijo pródigo

El atleta se lanzó este año a las carreras de aventura y consiguió completar el Cruce de los Andes. Afirma que su vocación se cultivó en el paisaje agreste de su Manzanares natal.

5 de septiembre de 2012 - 00:00

Fue por casualidad que Juan Cena descubrió lo que hoy es su vocación indiscutida. Un triunfo inesperado, un podio temprano y desde entonces, una carrera que no deja de cosechar logros. Nacido y criado en Manzanares, el atleta lleva bien alto el nombre de su pueblo y confía en que va a hacer historia. “De acá nunca me voy a ir”, avisa.

Viene de haber ganado la 14ª edición del maratón de Cucullú en San Andrés de Giles, pero los triunfos no alteran su rutina. Su día, como todos, arrancó temprano. El deportista de 26 años recibió los primeros rayos del sol entrenando en las arboladas calles de la localidad donde entre saludo y saludo intenta superar sus propios límites.

Antes de partir para su trabajo –es playero en una estación  de servicio- Cena habló con El Diario sobre su presente y el giro que dio su carrera en el último año donde su mayor dedicación estuvo puesta en el cross country y en las carreras de aventura.

 

“Prefiero las carreras de aventura porque estoy acostumbrado al campo, por Manzanares”, afirmó el atleta que en febrero de este año tuvo su mayor cita con este tipo de desafíos. Junto a su entrenador, Oscar García, participó del Cruce de los Andes donde alcanzaron el 7º lugar, competencia que desarrollaron en tres días. En total fueron 100 kilómetros que completaron en 11 horas y 8 minutos y que Cena recuerda como el momento más inolvidable de su carrera. 

 

“Todas las carreras tienen su gusto, pero el Cruce de Los Andes fue otra cosa”, manifestó el deportista que este año tiene entre sus desafíos competir en la posta de 21 kilómetros organizada por el Banco Galicia y alcanzar el podio por tercera vez del campeonato TMX del que resultó ganador de las dos primeras fechas.

 

Casualidad

Una infancia vinculada al fútbol no le permitía adivinar que su futuro, en lo que al deporte respecta, iba a transcurrir de la mano del atletismo. Fue en 2007 y en el marco de una carrera local de 10 kilómetros que el joven que por entonces apenas tenía 20 años se animó a probar con esta disciplina.

El entusiasmo del principiante se vio potenciado cuando en la tercera competencia de la que participó (una carrera de 6 kilómetros en la ciudad vecina de Capilla del Señor) alcanzó el podio sin proponérselo, venciendo a quien entonces era la figura local del atletismo, Andrés Correa.

“Fue una emoción muy grande, al mes ya estaba en un podio y además ganándole al mejor atleta de Pilar, no lo podía creer”, recordó el deportista del momento en el que, sin  lugar a dudas terminó de florecer su pasión.

Tiene claro que sin sacrificios no hay buenos resultados, es por eso que aún a costa de restarle tiempo a la familia, Cena se entrena de lunes a lunes sin descanso. Su mujer y su hijo de seis años son su sostén fundamental en su carrera deportiva. “Tengo que admitir –aclaró- que tengo un gran apoyo de ellos y por eso puedo seguir en esto”.

Escapando al fanatismo, el deportista asegura que buena parte de sus metas en el atletismo están cumplidas. Y en este sentido, sintetizó: “he logrado lo que quería y que me apoyen económicamente como lo hace la municipalidad de Pilar, ahora quiero seguir compitiendo para divertirme y estar con mi familia”.

 

 

Vecino
Su lugar en el mundo

Desde sus primeras carreras, Juan Cena cosechó el cariño y el aliento de los vecinos de su Manzanares natal, lugar que definió como “parte de toda mi vida”.

Con su familia ya constituida, el atleta sigue viviendo en la localidad de la que advirtió que “nunca me voy a ir”.

“Este año antes de ir a correr a Los Andes me dieron una placa y me hicieron un homenaje, yo creo que ya soy parte de la historia”, arriesgó.

Con el propósito de devolverle a su comunidad parte de las gratificaciones recibidas, Cena se propone organizar un maratón solidario antes de fin de año, tal como lo hicieron en 2010 a beneficio de la Biblioteca Popular de la localidad. Esta vez, la recaudación también estaría destinada a una institución a definir. “Siempre estoy dispuesto a ayudar”, concluyó.

 

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