Reclamo por una calle por la que no entran las ambulancias

Es Canadá al 900, en el barrio Los Laureles. Por su mal estado, no ingresan remises ni servicios de emergencias médicas. Vecinos piden que se tapen los baches y se limpien las zanjas.

27 de septiembre de 2012 - 00:00

Los reclamos por el mantenimiento de calles se suceden semana a semana en Presidente Derqui. Es que el delegado municipal, Eduardo Mancini, reconoce que “el 80 por ciento están en las mismas condiciones” y, pese a que busca paliativos en las arterias más críticas, eso implica asumir que su capacidad de operatividad está notablemente acotada.

Pero en este caso los vecinos de la calle Canadá al 900 del barrio Los Laureles, no piden que les hagan una mínima capa de asfalto sino que, al menos, se limpien las zanjas, se tapen los grandes baches y se entosque “para que la ambulancia o un remís puedan entrar”.

Está, entre otros casos, el de la señora Elsa. Es una mujer mayor que fue operada de la cadera y necesita hacer kinesiología y periódicos controles para poder volver a caminar. Sin embargo, en los días de intensas lluvias, como hubo en gran parte del mes de agosto y principios de septiembre, la ambulancia de PAMI que fue a buscarla para trasladarla no pudo ingresar desde la esquina asfaltada hasta su morada sobre calle de tierra.

“Quisieron llegar, pero no habían hecho 15 metros que la ambulancia se puso de costado y casi se va a la zanja, lentamente hicieron marcha atrás y como mi mamá no puede ser cargada en andas no la llevaron y está sin tratamiento”, recordó su hija Marta y luego agregó “cuando llueve no sabemos dónde está la vereda”.  Y eso se debe a que las zanjas están tapadas por pastizales y residuos en más del 50 por ciento de esa cuadra. Y las que siguen están en iguales condiciones.

“Suponemos que en el verano todo será igual o peor porque llueve muy poco, el agua servida se estanca, se junta el bicherío, el olor a podrido inunda las casas y cuando pasa un auto se levanta el polvillo de la poca tosca que quedó, y lo más tragicómico es que el municipio nos dice que nos cuidemos del dengue”, ejemplificó Elsa sobre un cercano futuro de muy poco aliciente.

En tanto, su hija Marta y su yerno José  acotaron que hace un mes fueron a explicarle el caso de la obligada postración al delegado municipal, y que este les aseguró que en 15 días iban a ir a zanjear y a arreglar lo mejor que se pueda la calle.

“Pero nunca vinieron las máquinas ni para la zanja, ni para la calle, y eso que le llevé varias fotos del estado horrible en que estamos viviendo, y si mi madre no puede ir a kinesiología esto ya se parece a un abandono de persona”, sostuvo finalmente Marta con un gesto de impotencia. 

 

 

 

 

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