Un enfermero e instructor de taekwondo derquino dicta clases gratuitas para que los vecinos puedan combatir enfermedades vinculadas con la falta de actividad física. La iniciativa surgió a poco tiempo antes de jubilarse, ya que junto a su esposa disponen de más tiempo para “aportar nuestro grano de arena”, afirman.
“El argentino es sedentario por naturaleza”, disparó el instructor de taekwondo Osvaldo Abel Flores, convencido de la problemática social y de salud que la dinámica del trabajo ha traído aparejado. Junto a su esposa Susana, dedican parte de su tiempo a colaborar gratuitamente con vecinos que buscan un entrenamiento liviano para luchar contra el sobrepeso y otros problemas de salud vinculados con la falta de ejercicio. “Incluso familiares míos que me cuesta un montón hacerlos mover. Es como para aportar algo, porque el argentino todo lo cobra”, reconoció el hombre que con sus 47 años, está pronto a jubilarse. “Tengo un chico que en un año pasó de pesar 170 a 148 kilos”, mencionó, sobre un alumno de taekwondo.
“Acá no hay lucro ni partido político, es simplemente algo que se nos ocurrió a mí y a mi esposa, ya que dispongo de más tiempo”, recalcó en varias oportunidades Flores, para no sacar la importancia de poder brindar un servicio gratuito sin pedir nada a cambio, simplemente, el placer de compartir el conocimiento y la experiencia que le ha dado su trabajo como enfermero en Pilar y en otros municipios vecinos, y su trayectoria en el taekwondo, y ahora, al frente de su escuela Sijak, en la calle Alemania 1236, los días lunes, miércoles y viernes de 17 a 18.
