Un pozo difícil de tapar

20 de septiembre de 2012 - 00:00

 

 

El delegado municipal de Presidente Derqui, Eduardo Mancini, dijo “pudo ser una tragedia”. Efectivamente, si un bombero que pasaba no se percataba de que la tierra de la plazoleta de la estación del San Martín había comenzado a hundirse, cualquiera podía ser presa del ancho pozo. Enhorabuena, sólo tuvo dos metros de profundidad, y dejaba ver caños de desagüe de comercios laterales sobre los dos accesos a la boletería. Además, se reconoció un túnel de cemento que sería el depósito de una antigua carnicería previa a la remodelación que 16 años atrás hizo la concesionaria TMS. La inesperada grieta se produjo luego de intensas lluvias a principios de agosto.

Antes no faltaban los chicos que jugaban allí mientras su madre esperaba el micro colectivo, como tampoco el demorado pasajero que la cruzaba corriendo para alcanzar el tren. El delegado ordenó taparlo, pero no se pudo por un problema inesperado: los caños de descarga que cruzan de lado a lado bajo tierra. Según Mancini, se corría el riesgo de que sus bocas de salida se tapen y que las aguas servidas retornen a los comercios. “Ya lo informé a la Secretaría de Obras Públicas y sólo es cuestión de que lleguen los planos para evitar ese problema, por ahora con una pala mecánica le tiramos arriba unos camiones de tierra, lo cerramos con maderas, y le colocamos fajas de advertencia para evitar un accidente”. El funcionario suponía que en Obras Públicas tenían los planos respectivos, o que se los solicitaran a los directivos del San Martín. Pero ya pasaron 45 días y todo sigue igual o peor. Una de las cercas de madera fue derribada, y en su interior ya comenzaron a juntarse residuos, pese a un cartel que reza: “Mantengamos limpia a nuestra estación”. El motivo de que no termine de taparse se remite a que aún nadie sabe nada de los planos. Se ignora si fueron reclamados al San Martín, al tiempo que otra especulación no descarta su inexistencia. Es que cuando el Gobierno le retiró la concesión a TMS muy pocos documentos, planos y diagramas le quedaron a la nueva gestión que se hizo cargo. Pese a eso los comerciantes de la neurálgica zona coinciden en que “no es un subte de Capital, hay que seguir los caños y ver dónde y cómo terminan, eso se hace enseguida”.

No obstante, el paso burocrático no falta porque para eso se necesitaría la autorización de la Unidad de Gestión Operativa Ferroviaria de Emergencia (UGOFE S.A.) que opera en la Línea Belgrano Sur, Línea General Roca, y Línea San Martín.

“O que directamente lo hagan ellos ya que están trabajando en varios puntos de la estación”, argumentó con lógica un empleado de la Secretaría de Obras Públicas.

 

 

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