Patota atemoriza al barrio Los Laureles

Sus integrantes tienen entre 16 y 25 años. Ruidos molestos, consumo de alcohol y drogas en las calle y cobro de peaje, las denuncias.
 
jueves, 20 de septiembre de 2012 · 00:00

Varias cuadras de un barrio de Presidente Derqui están asoladas por una patota integrada por individuos que oscilan entre los 16 y 25 años. Así lo denunciaron vecinos luego de mantener con los señalados una seria diferencia por la música a muy alto volumen.

Se trata de Los Laureles, una zona de gente trabajadora que limita con el barrio Toro y a la que se accede cruzando el paso a nivel del ex ferrocarril Urquiza.

Como ejemplo del último problema generado por los inadaptados tuvieron que llamar a la policía, y sólo así lograron que bajaran el volumen “de la cumbia villera que inunda las casas toda la noche y hasta la madrugada sin dejarnos dormir”.

Pero eso sería sólo una mínima parte del problema porque los señalados acostumbran durante los viernes, sábados y domingos a reunirse en una suerte de carpa improvisada -cuatro palos y una lona- instalada sobre la vereda inmediata a la intersección de calles Suipacha y Canadá para consumir estupefacientes como la marihuana, “y hasta creemos que fuman paco, esa porquería de los restos de la cocaína”.

A su vez, acotaron que desde la media tarde ya están ingiriendo cerveza o vino blanco y tinto mezclado con gaseosas. Pero en última instancia, consumir bebidas alcohólicas y escuchar cumbia a alto volumen, no sería lo más complicado para los moradores del barrio. Es que, según los mismos, más de un trabajador tuvo problemas con ellos “porque te cobran peaje, te piden ‘un billetito o una monedita de dos P’ (pesos) y si no les das te insultan, te siguen y luego te cascotean la casa y a los perros”.

 

Golpeado

Entre los casos está el de un hombre de unos 35 años que se negó a darles plata, lo insultaron, se tomó a golpes de puño con uno y todo el grupo lo atacó. A resultas, el trabajador debió hacerse curar las heridas en una sala sanitaria. “Todos somos víctimas de ellos porque te peleás con uno y te atacan todos”, aseguraron los atemorizados.

Finalmente, están latentes los robos perpetrados contra viviendas, algo que no sería ajeno a la misma patota.

“Una vecina alcanzó a ver a uno de ellos marcando el frente de una casa con un aerosol, pensó que estaba drogado, pero resulta que dos días después alguien robó todo en la casa cuando la familia no estaba”, dijo uno de los hombres reunidos para denunciar la difícil situación.

Además, a mediados del pasado mes de julio, una joven de 18 años fue sometida sexualmente en el barrio Los Laureles. Más precisamente en los restos de lo que fuera una vivienda y que hoy están ganados por altos pastizales. Entonces dos individuos de entre 20 y 25 años la amenazaron de muerte con un filoso cuchillo cuando la chica pasaba por la plazoleta ubicada en Egipto y Polonia; a muy escasas cuadras de Suipacha y Canadá. “Si hacés la denuncia sos boleta, mirá que sabemos dónde vivís y todo lo que hacés”, le dijo uno de los pervertidos luego de violarla. La policía comenzó una investigación, pero en el barrio nadie quiso decir nada, a pesar de que los sujetos habían estado más de una hora consumiendo marihuana y esperando a la víctima en la plazoleta. 

 

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