La sociedad de fomento y los vecinos del barrio Monterrey están viviendo sus días más difíciles. En un barrio donde la entidad funciona como centro neurálgico para las familias que lo habitan, la Casa del Niño acaba de cerrar sus puertas con más de cien chicos a los que hasta la semana pasada recibía diariamente para darles contención y cubrir sus necesidades básicas para alejarlos de la calle y acercarlos al estudio.
La decisión fue tomada el martes por la comisión de la sociedad de fomento, que se vio obligada a adoptar la última y drástica medida. “Hace cuatro meses que Provincia no paga”, señaló Guillermo Metjer, presidente de la entidad vecinal de más de medio siglo de vida.
Esta es una situación por la que están atravesando varios hogares y comedores del partido de Pilar, algo que también se repite a lo largo de toda la provincia de Buenos Aires. Pero en este caso particular, los damnificados son, en primera instancia, más de 100 chicos a los que sus padres llevan por la mañana a la Casa del Niño, cuando van a trabajar, y que son retirados por la tarde.
La subvención que hasta el momento recibían, y que el gobierno provincial no está pagando, es de cien becas para el pago del alimento y los sueldos de los empleados. “De todo lo demás se hace cargo la sociedad de fomento”, especificó el hombre sobre los casi veinte chicos que superan a los restantes cien que eran sostenidos por el dinero que Provincia les enviaba y que comenzó a retrasarse en el mes de enero.
“El problema surge cuando comienza el aumento de las mercaderías, nos damos cuenta que los pocos recursos con los que podemos contar, no nos alcanza”, expresó.
Contención
La función social que cumple la Casa del Niño excede a lo que respecta a lo puramente alimenticio de los chicos que, en edad escolar, son recibidos en el lugar. Allí también se les da ayuda escolar mientras los padres no tienen a quién asignarle el cuidado de sus hijos. “La guardería se estructuró de tal manera que el chico está todo el día, en invierno y verano. En invierno es guardería, en invierno es colonia”, mencionó el presidente de la comisión, que expuso que es en verano cuando a los chicos se los traslada a una quinta recreativa, situada a pocas cuadras de la sociedad de fomento.
Contención, esparcimiento y apoyo, los pilares fundamentales que se pierden si el cierre es definitivo. “Tendría que ser al revés. Se tendrían que abrir más guarderías para sacar a los chicos de la calle”, manifestó el hombre que hasta hace poco sostenía la ilusión de poder contar con un jardín en el barrio para contener a la gran cantidad de chicos, pero aclaró que “ahora con esto se nos cayó la moral”.
La peor noticia
Luego de la decisión que tomaron quienes están a cargo de la Casa del Niño del barrio Monterrey, fue el momento de informarles al resto de los integrantes de la guardería, los padres y los chicos, sobre el cierre del lugar. “Fue terrible comunicárselos. Había padres que lloraban”, relató Mejter sobre el duro momento que le tocó vivir el último martes. “Los chicos son los más preocupados porque no entienden por qué se cerró”, detalló, al tiempo que compartió que fueron varios los padres que se ofrecieron para comenzar a pagar una cuota por el cuidado de sus hijos. De todos modos, se aclaró que esa oferta no alcanzaría para cubrir las necesidades de la institución.
Promesas
En busca de una última oportunidad
Esta mañana, Guillermo Metjer viajará a La Plata para mantener dos reuniones cruciales. La primera será en la gobernación de la provincia y la segunda en el Ministerio de Desarrollo Social, pensando en lo que puede llegar a ser una solución para los más de 100 chicos, o una nueva promesa, de las tantas que han llegado a La Casa del Niño de Monterrey.
“La provincia nos mandó el aviso de que tenemos todo en regla y que nos va a pagar, pero no nos dice cuándo”, dijo Metjer. “Llamo todos los días, y todos los días lo mismo. Dicen que está por salir, que es esta semana. Pero hace 30 días que está por salir”, agregó.
