La bicicleta como transporte público

domingo, 26 de agosto de 2012 · 00:00

 

por Graciela Baroldi *

 

Ante la presentación de un proyecto en el mes de junio del año en curso en el Honorable Concejo Deliberante -HCD- para realizar bicisendas en los ingresos a las localidades del Partido de Pilar, es necesario hacer algunas aclaraciones desde el punto de vista urbano-ambiental.

La posibilidad de implementar ciclovías y posibilitar el uso reiterado y constante de la bicicleta, conlleva mejorar las condiciones psíco-físicas de los habitantes, siempre y cuando se pueda cuidar de su seguridad en todos los aspectos.

La tendencia mundial en las grandes ciudades, como en otras de diferentes escalas y densidades, es la construcción y habilitación de distintos sistemas para viajar en ese tipo de rodado. Situación directamente emparentada con la decisión municipal de priorizar ese medio de transporte.

Es lógico pensar que en virtud de la congestión vehicular en horas pico en el casco histórico pilarense y determinados nudos de la trama viaria distrital, el transporte citado no deja de ser una solución interesante, económica y ecológicamente sustentable.

Mencionando sus fortalezas a nivel usuario:

• El costo de adquisición de una bicicleta está al alcance de la mayoría de la población, valiendo entre 30 y 40 veces menos que cualquier automóvil.

• Se trata de un medio de transporte fácil de manejar, desde la infancia hasta la vejez.

• No requiere carnet ni permiso de manejo, para desplazarse en el tránsito la edad adecuada suele ser, entre 10 y 11 años a fin de que el usuario tenga completa comprensión de las normas de circulación.

• Se ha comprobado que la velocidad media está en el rango de 10 a 12 km/h., en modo de transporte urbano.

• Es la modalidad de transporte más rápido para distancias entre 5 km. de puerta a puerta.

• Se ahorra tiempo cuando el tránsito está obstruido.

• Permite el contacto con los vecinos proporcionando relaciones amistosas y saludos rituales.

• Posee mínimos costos de mantenimiento.

• Su uso es inmejorable para mantener buen estado físico y mental.

• El ciclismo previene las enfermedades cardiovasculares, siendo beneficioso para situaciones de stress y ansiedad.

• El ciclismo se puede incorporar a la rutina diaria como transporte al trabajo o a la escuela, universidad, etc.

• Es inmejorable a fin de pasear en grupos y hacer mini-turismo.

• Se pueden conseguir ejemplares usados económicos y en buen estado.

• Es de escasa peligrosidad, tanto para el usuario como para la colectividad, en función del daño que puede causar su coalición.

A nivel social-ambiental  sus ventajas son:

• Al no usar ningún tipo de combustible, no produce gases contaminantes, origina un grado mínimo de toxicidad para la atmósfera en su funcionamiento, genera despreciable contaminación acústica.

• Desde el ahorro energético, la bicicleta constituye el reemplazo ideal en los transportes urbanos, en los que los embotellamientos, la ausencia de espacio y los costos del combustible, dificultan los desplazamientos motorizados.

• Partiendo con la fabricación del bici-vehículo, incluso la gestión de sus residuos, atravesando por las inversiones necesarias para la construcción de un carril bici y su gestión, se llega a los ahorros energéticos totales que transcurren hasta que se posibilita el movimiento.

• No requiere de gran infraestructura para circular, en relación con el espacio ocupado por el movimiento de automóviles, siendo visiblemente muy inferior.

• Con referencia al acondicionamiento de las sendas viarias, es factible utilizar infraestructuras existentes como carreteras, banquinas, veredas anchas, vías ferroviarias en desuso, etc. Asimismo, los costos de manutención y rehabilitación siempre son menores a los ocasionados por el parque automotor.

• Permite estacionamiento en las veredas indicadas y lugares pequeños -1,5 m2 de aparcamiento-.

• Como comparación se puede reconocer que el costo de 1 m2 de pavimento vehicular triplica el costo de 1 m2 de bicisenda.

También existen debilidades en este medio de transporte como la condición orográfica del terreno, la climatológica, la inseguridad vial y las posibilidades de hurto. Situaciones que no son menores.

En el caso Pilar, las bicicletas abundan en todos los horarios, lamentablemente el parque automotor es muy grande, el déficit viario también, la señalización es escasa y la educación vial está en pañales. Por lo tanto, es preciso emprender una planificación a largo plazo, seguida de una campaña de concientización duradera.

Las rutas que más necesitan de las ciclovías, todos las conocemos: 8, 6, 28, 25, 26, 234 y las colectoras del ramal Pilar de Panamericana. Construir bicisendas de manera lateral, separadas de las banquinas por setos verdes, diferencias de nivel, etc., a estas arterias y en caminos vecinales troncales es fundamental a fin de lograr un sistema de redes que agilice el transporte, baje los gastos de los usuarios y disminuya la cantidad de accidentes.

Esperando que el abultado presupuesto del distrito destine parte del mismo a realizar estas obras, se les solicita a los ediles y dirigentes municipales reflexionar sobre los beneficios que representan implementar esta medida de transporte sustentable.

 

* Arquitecta especializa en Impacto Ambiental, Diseño Urbano y Arquitectónico, Arquitectura Bioambiental y Energías Renovables.

 

 

 

 

 

 

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