por Alejandro Lafourcade [email protected]
En el marco de los actos recordatorios por el 36º aniversario de la Masacre de Fátima, en la mañana de ayer la diputada nacional por Libres del Sur (parte del Frente Amplio Progresista), Victoria Donda, visitó la Escuela Media 9 de esa localidad, para brindar frente a los alumnos su testimonio como nieta recuperada por las Abuelas de Plaza de Mayo.
Junto a Donda estuvieron Jorge Ceballos, secretario bonaerense de Libres del Sur, y Miguel Gamboa, docente y referente local del (FAP). Allí, la joven relató a lo largo de una hora su experiencia de vida a chicos de entre 16 y 18 años afirmando que “la memoria tiene que ser algo que nos proyecte hacia el futuro”.
Luego de hacer una recorrida por el colegio, Donda dialogó con El Diario señalando que “es importante participar de este tipo de actividades que apuntan a recuperar una parte de nuestra historia, a recuperar la memoria y no dejar que esto se olvide. Precisamente –agregó-, hablar con los chicos de la escuela tiene que ver con usar la memoria como algo que nos proyecte hacia el futuro, no como algo que nos ancle al pasado, en un lugar de duelo permanente, sino para vivirlo como parte de la historia de nuestro pueblo, analizar por qué pasó y ver qué sociedad queremos para nuestro futuro”.
-¿Los chicos tienen en cuenta cada vez estos hechos?
-Sí, hay políticas que se han implementado y es positivo que esto se discuta en las escuelas, antes no sucedía. Me parece que estamos en una etapa de ver cuál es esa sociedad por la que se peleó. Por qué tantos jóvenes, muchos de la edad de los alumnos de esta escuela, dieron su vida. Sin dudas, esa sociedad carecía del ejercicio de muchos derechos como carece la actual, lamentablemente.
Asimismo, Victoria indicó que “el dolor y el duelo por sí solos no construyen, pueden servir para motorizar hacia otras cosas. Hay que quedarse con las partes positivas de la historia, yo quiero recordar a esos jóvenes con lo mejor que tuvieron: su entrega, la alegría con la que militaban, más allá del proyecto que cada uno encarnaba”.
-¿Qué te llevó a militar en tu adolescencia, mucho antes de saber tu verdadera identidad?
-Cuando tenía 17 años ya empecé a militar, lo que me movía a hacerlo era no soportar la injusticia y darme cuenta que en la política hay un montón de “chamuyeros” y mentirosos como hoy (risas). Hay un montón de gente que ya tiene que irse a su casa. Pero si dejamos que la política la sigan haciendo los mismos, tendremos problemas, por eso creo en la construcción de una forma de hacer política distinta.
-Una vez que conociste la verdad, ¿creés que hubo una carga hereditaria que te llevó a militar?
-Recuperé mi identidad biológica pero no creo que tenga una carga hereditaria, sí en otras cosas: lamentablemente no heredé la altura de mi papá (sonríe), quizás algo del carácter de mi mamá, que era cabeza dura y gritona, más la estatura… Distintas generaciones de jóvenes han decidido militar en nuestro país, y la revolución no es algo que se lleva en la sangre, si no sólo militarían hijos de revolucionarios… Para cambiar las cosas se necesita de todos y todas.
Sobre esto, agregó que “ser hijo de desaparecidos no te hace pertenecer a un grupo en el que por mandato divino hagas todo bien. Ellos dieron su vida por algo muy loable y generoso, pero en todo caso fueron padres, uno tiene que demostrar todos los días qué clase de persona es. Eso se va conformando con las decisiones que se toman en el hoy, más allá de quiénes sean tus viejos. Podés ser buena o mala persona, siendo hijo de desparecido o no”.
-¿Qué sentís al escuchar la frase “que vuelvan los militares”?
-No me es indiferente, pero me parece que es producto de la falta de información, de debate y de una verdadera democracia participativa. Evidentemente quedan resabios autoritarios: vivimos en una sociedad donde la tortura se practica todos los días y de forma sistemática, y se hace desde el Estado, en cárceles y comisarías. Murieron 119 mujeres por femicidios, el autoritarismo está presente en las instituciones y en el propio pueblo. Ese tipo de comentarios es producto de eso.
Batalla ganada
por A.L.
Imaginate que a los (supuestos) 25 años te enterás que tu nombre es otro, que tus padres fueron otros, que tu hermana a la que creías biológica no lo es; pero que en cambio sí tenés una hermana biológica que vive con tu verdadero tío, a su vez responsable del secuestro de tus padres. Que ni siquiera naciste en el año en el que pensás, sino dos años antes.
Todo eso le ocurrió a Victoria Donda en 2004, luego de la investigación encarada por Abuelas de Plaza de Mayo al recibir denuncias anónimas. Lejos de amedrentarse, a Victoria –quien ya militaba desde la adolescencia- el sacudón le sirvió para afianzar el camino elegido. Al escuchar su historia de su propia boca es muy difícil no admirarla y, sobre todo, sentir que ya ganó su batalla.
Actividades para recordar
Durante su visita a Fátima, Victoria Donda y Jorge Ceballos ofrendaron claveles en el monumento recordatorio a las víctimas de la masacre. Además, las actividades continuaron por la tarde, con una jornada de historia de la que participaron Luis Alberto Messa (“La vida en la cárcel durante la última dictadura”, Fabián Domínguez (con su documental “Fusilados en Del Viso”) y Lorena Lescano (“El camino hacia la justicia”, avance en los juicios de crímenes de lesa humanidad y su evolución hasta la actualidad). También hubo números artísticos de alumnos de la institución y de la agrupación Artistas Organizados de Pilar, más una muestra fotográfica.
