por Mónica Alicia Bustamante
Habiendo sido convocada para la reinauguración del Museo Histórico Municipal Alcalde Lorenzo López, apertura anteriormente postergada, pude hacerme cargo de la Dirección del Museo unos veinte días antes de su inauguración en la nueva casa, en noviembre del 2010. Actualmente no desempeño ningún cargo en la Municipalidad de Pilar. No sólo me encargué de la dirección sino que yo misma realicé el montaje museológico y museográfico del museo, con la colaboración de los empleados municipales de las distintas áreas, carpinteros, albañiles, pintores, electricistas, diseñadores gráficos y el personal del museo a mi disposición.
La tarea fue ardua con las desprolijidades propias de cualquier obra en tan poco tiempo. Sin embargo el personal capacitado supo responder muy bien a mis pedidos, entre ellos la colocación de paneles de durlock cubriendo las ventanas para evitar el daño que ocasiona la luz natural (los rayos UV) en los objetos, como por ejemplo la decoloración en los papeles y los textiles, al igual que la luz artificial (los rayos IR). Por eso la importancia de la iluminación también, factores que son tenidos en cuenta por museólogos como conservadores preventivos del patrimonio del museo.
A su vez, la casa con muchos ventanales dejaba poco espacio en las paredes para exhibir los objetos, como cuadros y mobiliario de época. Los paneles entonces cumplieron una doble función, también como apoyatura de la exposición.
Al ingreso del museo se narra la cronología de la historia de Pilar y sus orígenes, con imágenes y textos acordes a las nuevas tecnologías como soporte de la exposición sin llegar a reemplazar los objetos, ya que sin objetos ni investigación no existe el museo.
En la sala principal se ubicó lo más importante de la historia de Pilar: retratos de los personajes, objetos relacionados con las tradiciones, usos y costumbres de época. Siguiendo el recorrido por otras salas -en las que los visitantes sin ser de Pilar se podrán sentir identificados- como la Sala Evita, Sala de Medios de Comunicación y Transportes, Sala Instituto Carlos Pellegrini y Sala de Armas y Uniformes.
Pasado el furor de la inauguración me hice un replanteo del guión museológico y museográfico y realicé nuevamente el montaje de esta última sala en la galería al final de la casa, exhibiendo armas y uniformes militares de las distintas épocas, inclusive de los héroes de la Guerra de las Malvinas, culminando aquí la exposición permanente.
Se colocaron nomencladores en los objetos en exhibición, algunos con datos más precisos que otros, ya que lo que falta en el museo es mucha investigación sobre la procedencia, el origen de los objetos y antecedentes históricos, y otros ítems, trabajo que había comenzado. También vi la necesidad de adquirir herramientas y elementos para empezar con la conservación de los objetos del museo, algunos en estado avanzado de deterioro (como los cuadros con diplomas y fotografías sin enmarcado museológico y una virgen, candelero simple, con su vestimenta bastante deteriorada.
Al día de la fecha, por lo que veo recientemente en el sitio oficial de la Municipalidad del Pilar, en el espacio dedicado al museo, el retrato del Alcalde Lorenzo López, un óleo enmarcado de considerables proporciones -en préstamo para el día de la reinauguración y devuelto posteriormente a su lugar de procedencia, la parroquia Nuestra Señora del Pilar- actualmente no se encuentra en el museo que lleva su nombre, una pena.
Por eso, mi homenaje al Alcalde Lorenzo López es haberme desempeñado en el Museo Histórico con mis mejores herramientas con las del conocimiento que adquirí durante estos años en la Escuela Nacional de Museología, en las prácticas realizadas en otros museos de Buenos Aires y gracias al aporte de objetos en préstamo de algunos colegas y amigos, incluso de mi hija, Verónica Pórrez, diseñadora de Imagen y Sonido, que colaboró conmigo en el montaje de las salas del museo para la reinauguración en la nueva casa.
Al igual que Lorenzo López que donó sus herramientas para la construcción de la iglesia de Pilar para mi fue gratificante haber trabajado de lo que estudio.
