Molo Navarro: un formador dentro y fuera de la cancha

Dirigió al equipo que ganó los Bonaerenses y viajó a Europa en 1997. Hoy, como destacado entrenador de inferiores, recuerda a Diego Sosa, y a otros grandes jugadores.
miércoles, 15 de agosto de 2012 · 00:00

Actualmente, el fútbol lo encuentra a Jorge Navarro alejado de Pilar y de Villa Rosa, donde logró títulos y proezas imborrables. Molo, como se lo conoce en el mundo futbolístico, forma a jugadores de las divisiones inferiores de Flandria, del municipio vecino de Luján. En una charla íntima con El Diario, revivió sus primeras experiencias como técnico en Villa Rosa en 1990, a aquel equipo del ‘97 que ganó los Torneos Juveniles Bonaerenses, y recordó a jugadores que marcaron su trabajo como formador.

 

-¿Cómo era el fútbol de Villa Rosa cuando comenzó a formar jugadores?

- Yo me vine con el proyecto de la Escuela de Lagomarsino desde las Lajas, provincia de Neuquén, porque en Villa Rosa no había canchas de fútbol 11. Eran todas canchas de 7, 9 o fútbol 5. Así, en mi tiempo de chico se frustraron muchos porque cuando iban a probarse a algún club de AFA no sabían jugar en cancha de 11.

-¿Le pasó algo similar durante su experiencia como jugador?

- Cuando fui a prueba, no sabía jugar. Corría para todos lados. Tenía un desorden táctico total.

-¿Cómo pudo revertirlo para luego jugar como profesional?

- Tuve la suerte de que me agarró un técnico, Rodolfo Betinotti, y lo primero que me dijo fue: “¿Vos querés jugar al fútbol? Dejá el papi fútbol, porque no vas a poder  jugar en cancha de 11. Me tuvo paciencia, y así me formé como jugador profesional, si no, me hubiese frustrado. Y me dije que el día que dejara de jugar al fútbol, iba a hacer una escuela de cancha de 11.

-¿Fue el punto más alto de tu carrera dirigir al equipo la Escuela de Fútbol Lagomarsino, que en el 97 ganó los Bonaerenses?

- Haberlo hecho con una escuela de fútbol de chicos, todos de Villa Rosa, fue una cosa increíble y en la historia de Pilar nunca se había logrado. Con ellos se logró un trabajo a largo plazo. Había quienes se destacaban, pero otros iban a entrenar porque les gustaba jugar a la pelota. Todos se formaron con trabajo, por eso siempre digo que los trabajos a largo plazo dan los resultados buscados.

-¿Fue impensado aquel partido contra el Real Madrid en España?

- Nunca se me cruzó en la mente preparar un equipo para viajar a España. Al ver que el equipo jugaba tan bien y tenía tantas ganas y estaban comprometidos, me incentivaban a trabajar cada vez más. Fue un ida y vuelta y nadie nos regaló nada para salir campeones y llegar hasta allá.

-¿Algún jugador que haya visto en la cancha y que no llegó al profesionalismo?

- De la categoría 79-80, en la que estaba Diego Sosa (actualmente en San Marín de San Juan), había muchos chicos que estaban en condiciones de haber llegado a Primera División. No exagero. Luis Aranda, un chico que falleció antes de los 20, era un jugador con mucho futuro. También Alexis Escobar, un 9 goleador. Fue a Argentinos Juniors, quedó ahí y lamentablemente tuvo que dejar y empezar a trabajar y se le complicaba con el fútbol y quedarse en la fábrica. También David Donaires. Unos jugadores bárbaros.

-Con tantas experiencias dentro como fuera del campo de juego, ¿qué le dejó esta profesión?

- El fútbol fue muy generoso conmigo, porque me dio mucho más de lo que yo le di al fútbol. Mi trabajo fue el de iniciar y formar. Algunos se dedicaron a otra cosa, obviamente, pero los que se propusieron proyectar lo lograron y eso es imborrable. Siempre es bueno recordarlo.

 

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