Una biblioteca del pueblo y para todo el pueblo de Villa Rosa

Con 12 años de vida, la Biblioteca Popular Ernesto Sábato continúa creciendo y adquiriendo importancia social dentro de la localidad. Tiene más de 10 mil ejemplares para compartir con los vecinos.
miércoles, 4 de julio de 2012 · 00:00

Sus estantes no se destacan por poseer libros antiguos. Entre sus objetivos no están los de crecer y ser una biblioteca cada vez más grande. Su norte se enfoca en saciar la sed de lectura de aquellos que hasta hace más de diez años sentían ese vacío en Villa Rosa, y que progresivamente encontraron un refugio lleno de magia y de contención para los que no pueden costear un libro que hace las veces de llave para abrir las puertas de la superación.

Así nació la Biblioteca Popular Ernesto Sábato, un 18 de febrero de 2000, a metros de las vías, sobre la calle Belgrano.

“Se convocó desde un programa en una radio comunitaria. Se juntaron 30 vecinos”, cuenta su tesorera, Elsa Robin. Docente de profesión, es uno de los principales bastiones del lugar que cobija a cerca de 10 mil ejemplares y que nació gracias a la amabilidad de Matilde Haiek, mítica docente de la zona, quien luego de jubilarse allá por los años 70, continuó su tarea pedagógica al mando de un grupo de personas que durante 20 años formaron parte de una escuela de formación profesional. Ese lugar que reunía a docentes y a vecinos que buscaban una salida laboral, fue luego cedido para que funcione la biblioteca que lleva el nombre de uno de los más importantes escritores de la literatura nacional.

Quien preside la Biblioteca Popular Ernesto Sábato es Flori Darget, hija de Matilde y también, docente de profesión y de alma. Con la medida justa y la contención de querer demostrar todo el orgullo que siente por la biblioteca que comanda, describe cada rincón, cada sección que organiza a los libros que le dan vida al lugar.

“Los libros no son un problema acá, porque recibimos muchas donaciones y la comisión tiene destinado un dinero para la compra de libros por mes”, cuenta Flori, mientras la escena es completada con la bibliotecaria Adriana Alcalde y un pequeño que se ha acercado al lugar para recibir un apoyo complementario al de la escuela. “Adriana era socia y cuando la bibliotecaria anterior se tuvo que ir, le propusimos que hiciera la carrera, en Luján. Y la hizo en 3 años”, cuenta la presidenta de la entidad sobre la mujer que desde hace 4 años es bibliotecaria del lugar.

Adriana continuó la tarea de Carla Ponsone, una de los mentores de la Biblioteca Palabras del Alma del barrio Peruzzotti. “Nosotros fuimos una especie de padrinos de ellos”, cuenta Elsa y continúa: “entre las bibliotecas nos complementamos”.

 

Un complemento social

En la Biblioteca Popular Ernesto Sábato también se dictan clases de apoyo para jóvenes. Además, por la mañana funciona un primario oficial para adultos con 10 alumnos de la localidad. Es un complemento social porque desde la biblioteca se ha encontrado la forma de colaborar con los chicos de las escuelas. “Vienen a hacer la tarea acá”, cuenta una de las responsables del centro cultural.  “Muchas veces nos piden libros, los compramos y los usan acá”, explica Flori sobre las ocasiones en que los chicos no pueden costear los textos que requieren en la escuela y que es la biblioteca la que tapa este bache, a pesar de la difícil tarea que es contar con la ayuda de los cerca de 300 socios de los cuales son pocos los que pagan la cuota de dos pesos mensuales.

“Como toda biblioteca popular, reconocida por el Ministerio de Educación de la provincia, el Estado ayuda a pagar el salario de la bibliotecaria, también tenemos un subsidio, pero además hay otros gastos”, menciona la tesorera.

El resultado de la función que brinda la única biblioteca en Villa Rosa es la retribución que le dan los alumnos. Son ellos quienes adornan una pizarra con dibujos en forma de agradecimiento. Seguramente el día de mañana notarán con más intensidad lo que ha significado recibir el apoyo y la contención de una biblioteca popular.

 

Más talleres 

En estos 12 años en pie, la biblioteca ha cedido sus instalaciones para que se dieran diversos talleres y cursos vinculados con la cultura. Sea un café literario o un taller de narrativa, una jornada de historia argentina o la presentación de un coro, la biblioteca siempre estuvo abierta a ocupar su espacio con lo que los villarrosenses requerían. Hasta se organizaron concursos de arte, en el que una escuela ganó un paseo turístico por la ciudad de Buenos Aires.

 

Por el espacio público 

El edificio de la biblioteca está contiguo a un terreno baldío donde ocasionalmente han intentado usurpar y donde frecuentemente la gente arroja basura. Tal es así que el Municipio intercedió para limpiar el lugar, pero según indican, el espacio podría pasar a mejor suerte, transformándose en una plaza bajo custodia de la biblioteca.

“Ese es un de los objetivos que nos hemos propuesto para este año en que Villa Rosa cumple el centenario”, admitieron desde la biblioteca. “Ésta es una institución que crece, pero somos modestos”, asumen las mujeres, quienes también han puesto como objetivo para este año tan especial, formar parte de la Comisión Nacional de Bibliotecas Populares (CONABIP).

 

La carta de Ernesto Sábato a la biblioteca que lleva su nombre 

Es para mí una gran emoción que una Biblioteca Popular lleve mi nombre. Me trae con nostalgia el recuerdo de aquellos años en que, por primera vez, me aventuré en los mundos de Salgari y Julio Verne cuando era apenas un niño. Y luego, ya con la pasión por la literatura, en las grandes obras de todos los tiempos.

Es un deber fomentar y cuidar nuestras Bibliotecas Populares porque en ellas, personas de todas las condiciones, pueden ahondar en los misterios del corazón humano que sólo el arte llega a revelar.

Con mi mayor gratitud.

E. Sábato

Santos Lugares, 18 de febrero del 2000.

Comentarios