Crean un espacio para defender el derecho al juego de los chicos

En la parroquia Santa Rosa de Lima funciona la primera Ludoteca de la localidad de Villa Rosa. Busca fomentar el juego y la creatividad. Recreación y talleres de todo tipo para una niñez sana.
miércoles, 18 de julio de 2012 · 00:00

Es de común conocimiento que los primeros pasos en la niñez han de ser los más fuertes, los que deben ir acompañados por quienes han caminado un largo trecho para ayudar a los más chicos con su marcha.

Pero también es sabido que la vida material de los adultos en ocasiones sobrepasa el tiempo de atención que deberían recibir estos chicos, como el trabajo temprano, que suprime el necesario momento del juego.

En la parroquia Santa Rosa de Lima de Villa Rosa, funciona la primera ludoteca de la localidad. Espacio pensado para el juego y el esparcimiento, recibe todas las semanas a 25 chicos con el único objetivo de introducirlos en el mundo del juego, brindarles la libertad para crear y relacionarse entre pares. Herramientas que serán de gran ayuda en su posterior desarrollo.

“Surgió el año pasado, cuando estuve de voluntaria en otra fundación, y me pareció correcto encarar la problemática de los chicos a través del juego”, comenta Lucía Goti, coordinadora del grupo y principal mentora del proyecto. Llega con trabajos previos con grupos de niños, como el que viene de realizar dentro del Patronato de la Infancia desde el ambiente musical. “A raíz de eso pensé en crear un espacio donde los chicos sean eso, chicos”, agregó.

Así, de lunes a miércoles de 16 a 18, un grupo de colaboradoras y una coordinadora asisten a chicos de entre 4 y 15 años, pero además ofrecen talleres para complementar las tareas habituales de la ludoteca.

Hasta el momento se han dado clases de yoga, de artesanía con materiales reciclables, taller de cine y el libro del viajero, acción que requiere la colaboración de la familia, actor principal para que la ludoteca sea un éxito.

 

“Está buena la propuesta. Es una actividad que resalta valores a través del juego”, explicó el padre Pablo Castelnovo, párroco de Santa Rosa de Lima, quien gentilmente cedió el espacio para que se realicen las actividades de la ludoteca. 

 

Necesidades

Entre las necesidades principales con las que actualmente luchan quienes pensaron la ludoteca, se encuentra la de la participación. Es por eso que se les requiere a los familiares que acompañen esas dos horas de recreación, junto al nene, especialmente cuando son de temprana edad.

Además de los recursos que poseen en la parroquia, muchos de ellos donados por la empresa Ovoprot y Cáritas, se requiere de personas que estén dispuestas a sumarse al proyecto como colaboradores, requisito importante para poder sumar más chicos al espacio lúdico, junto con psicopedagogos, artífices de lo que se piensa en la faceta profesional del proyecto.

Tales son los requerimientos, que se ha pensado en extender la franja horaria y los días de la ludoteca. Por tal motivo se solicita de la colaboración de la comunidad.

“Los beneficiarios directos son los chicos, luego la familia”, explica la mujer. “Se ve como con lupa cuando hay una carencia afectiva”, remarca. Es que lo que en un principio se pensó como un espacio libre para los chicos, próximamente podrá también generar dentro de la parroquia, un servicio directo para las necesidades afectivas de ellos. “Al principio se fue pasando de boca en boca. Un chico le comentaba al otro que había estado jugando en la parroquia y así comenzaron a venir cada vez más”, relata Lucía y cuenta: “con los materiales que teníamos y las donaciones fuimos preparando el lugar para más exigencias”.

 

Para todos 

Desde la organización manifestaron explícitamente que la ludoteca de la parroquia está abierta a chicos de todos los niveles socioeconómicos, sin distinción de sexo, de entre los 4 y los 15 años. “No es un tema social ni económico”.

Además del material que se le brinda y del espacio de esparcimiento, una vez al mes se festejan cumpleaños, significando esto uno de los momentos felices que a veces, difícilmente, los chicos con más carencias pueden disfrutar.

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