Los futuros murguistas

Son cerca de 40 chicos del barrio Lima que cada sábado se reúnen para ensayar. Aprenden a bailar y a utilizar los instrumentos. Su objetivo es participar de las Patronales.

9 de mayo de 2012 - 00:00

La murga de la Sociedad de Fomento del barrio Lima está conformada por unos 40 chicos de entre 2 y 18 años, que fueron reunidos gracias a la iniciativa de un grupo de madres.

Fueron ellas quienes se vieron interesadas en que el barrio contara con un espacio de esparcimiento e inclusión para los más chicos. De esta ilusión nacieron Los Piratas de Pilar, la murga que cada sábado ensaya desde las 16 en el predio de la calle Hernández, y que a fuerza de voluntad de todo un barrio, se consolida.

Con el transcurrir de los ensayos descubrieron que, además de ser una actividad recreativa, podía ser algo beneficioso para el barrio. Sin más, se pusieron una meta: participar del desfile de las próximas Fiestas Patronales de Pilar, el 12 de octubre, para también darse a conocer y formar parte de las murgas que se destaquen durante los Carnavales de 2013.

A pesar de ser una actividad que nació de forma improvisada, el grupo cuenta con colaboradores que aportan experiencia y confianza a los pequeños murgueros. Entre los instructores se encuentra Sergio Barrientos, integrante de Los Murgueros de Manzanares. Es él quien les enseña a tocar los instrumentos musicales. El paso firme lo marcan Ricardo y Enzo Tula, quien se desempeña como bailarín en la murga Los Bohemios de Del Viso.

 

Toman la batuta

Con mucho esfuerzo se van sumando instrumentos a la banda que hace bailar a Los Piratas de Pilar. Es así como desde la organización han planeado diversos eventos para solventar los costos. En abril se realizó una rifa de Pascuas para recaudar fondos.

Con el dinero conseguido gracias a esta iniciativa se pudo comprar un bombo, un repique, un surdo y cuatro redoblantes. El último feriado se realizó un gran locro para recaudar fondos destinados a comprar próximamente más instrumentos.

Los organizadores valoraron el apoyo de los padres, que más allá de acercar a sus hijos al predio de José Hernández al 100, también se encargan de mantenerlo en condiciones, sosteniendo aptas las instalaciones y cortando el césped del lugar.

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