Todo consiste en desafiar la gravedad con el rodado en el aire para completar riesgosas maniobras. El premio, la autosatisfacción por la entremezcla de pericia y adrenalina, y el aplauso del público.
Hace poco más de un año que Presidente Derqui cuenta con un grupo de bikers, es decir jóvenes que arman exhibiciones con costosas bicicletas. “Aún no tenemos nombre, pero creo que para el próximo festival de rock ya tendremos uno” asegura Carlos “Cabe” Díaz, uno de los precursores de esa especialidad.
Son unos 12 entre veteranos y novatos, pero en las muestras sólo participan los primeros “porque cuidamos a los pibes”, dice atinadamente Carlos. No son improvisados, y como ejemplo están las cuatro grandes rampas y obstáculos construidos por ellos con los que hacen sus malabarismos.
“Recién nos están conociendo, fuimos a un festival frente a la (Escuela) Media 7, a otro en la Avenida de Mayo, en el Club Unión también, y seguro que estaremos en el recital de rock del sábado”, acota Cabe sobre las bandas que se presentarán en la Avenida de Mayo y Rivadavia apoyando el reclamo de agua corriente y cloacas para todo Derqui.
En el plano internacional estas bicicletas se denominan BMX rodado 20, y deben responder rigurosamente a las exigencias a las que son sometidas. A eso se suma el casco, rodilleras y canilleras. “Hay chicos que se las armaron con las que fuimos dejando, porque el cuadro es clave para bancarse el rebote”, explica “Cabe” sobre el fuerte impacto al tocar nuevamente el piso.
Las rampas se elevan entre tres y cuatro metros, y la carrera para ingresar a ellas con suficiente impulso comprende unos 50 metros. La velocidad final, generalmente, asciende a los 40 kilómetros por hora. Es suficiente para intentar el salto más peligroso: “La mortal”, un giro completo en el aire, -a varios metros de altura-, de 360 grados, y caer correctamente.
“Primero nos damos algunos golpes, pero si comprendemos las leyes de la física todo se hace fácil”, explica Carlos. Luego están los saltos sobre vehículos. “Ya saltamos autos en la Avenida de Mayo, por ahora de a uno, pero con la práctica iremos sumando hasta el límite entre nuestra destreza, la fascinación del público y el peligro”, dijo con lógica quien gestara esa actividad entre el deporte, lo circense y el serio riesgo.
Después están los clásicos “saltos del conejo” o “la marcha atrás”, entre otras pruebas. “Accidentes menores tuve, pero con la práctica todo se supera, y ya en el aire uno sabe si ‘larga’ o sigue en el intento”, reconoció Cabe. A nivel mundial es un deporte extremo y los bikers de Presidente Derqui son los primeros en practicarlo en el distrito de Pilar.
Para sumarse
“Si alguien quiere sumarse será bienvenido, y puede llamar al 4484450 o venirse al predio donde practicamos que está sobre la esquina de Toro y Medrano”, invitó Carlos Díaz. Efectivamente, los arriesgados malabaristas de la BMX se reúnen los sábados y domingos a partir de las 14.
