por Fernando Morales
Llegó para llenar un vacío, porque pregona el estilo que siempre identificó a la ciudad. Es la continuidad de un equipo de barrio, porque está integrado en su mayoría por jugadores formados en su cantera. Es la historia de una entidad que se fundó en el fútbol infantil y creció a la par de sus jugadores, hasta instalarse en un certamen de Primera División. Es el rostro del último campeón de la Liga Escobarense, el torneo de fútbol más importante y competitivo de la región. Es el protagonista en la crónica que narra el crecimiento de un modesto club hasta su esplendor futbolístico. Y será el primer representante de su ciudad en el Torneo del Interior, el campeonato más federal del país. Es un club en pleno crecimiento, la cita obligada de cada sábado desde 2009; es Deportivo Villa Rosa.
Fundado en 1994 y después de una larga trayectoria como entidad destinada al fútbol infantil, dio el salto en 2009 y se inscribió en la Liga Escobarense para disputar, por primera vez en su historia, un campeonato de Primera División afiliado a la AFA. Su aparición sirvió, en parte, para saciar una necesidad popular: hacía casi una década que el pueblo de Villa Rosa no contaba con representación oficial en los torneos más importantes de fútbol, tras las participaciones de los clubes Libertad y la Escuela Luis Lagomarsino.
En ese contexto, el Rojinegro dio el salto con el propósito de extender una larga tradición futbolera. Tomó el legado de sus antecesores para pregonar un estilo vistoso, dinámico y con pelota al piso que siempre caracterizó a la localidad.
Debutó en 2009, siendo el equipo más goleador de la temporada con 61 goles en 16 partidos, lo que le valió el apodo de Súper Depor. La inexperiencia en AFA, con su burocracia y la rigurosidad de las sanciones, le impidió obtener resultados importantes en sus dos primeros años. No obstante, el segundo semestre del año pasado, Deportivo Villa Rosa conquistó el título más relevante de su historia: se consagró campeón del Clausura de la Escobarense y se clasificó para el Torneo del Interior 2013 (ex Argentino C). Antes, en el verano de ese año, había alcanzado las semifinales de la Copa Federación Norte, un torneo fiscalizado por el Concejo Federal de la AFA.
Ahora, este club que le debe su desarrollo a muchas familias villarrosenses, se convertirá en el primer representante de la ciudad en el certamen que representa el primer paso de un club en su camino hacia el Nacional B.
“Estamos muy contentos con el presente del club. El equipo maduró y pudimos conseguir los resultados que buscábamos. Además, todo tiene un sabor especial porque la mayoría de los chicos se formaron con estos colores”, relató el entrenador de Primera División, Antonio Flores. “Si miramos para atrás, siempre hubo muchas familias ligadas al desarrollo del club”, recordó. “Alberto Díaz, Celestino Flores, además de las familias Montauti, Donaire, Ramos y Arce fueron algunas de las personas más importantes del club”, enumeró Flores.
Ahora, mientras lidera la Zona A del Torneo Apertura de forma invicta, el objetivo del Rojinegro será recuperar la razón social que le dio origen. “Estamos tratando de recuperar la función social que tenía el club hace mucho tiempo. Queremos iluminar la cancha, recuperar las infantiles y agrandar la masa societaria, aprovechando este buen momento”, se esperanzó el DT.
El número
251 goles convirtió Deportivo Villa Rosa desde que regresó a la Liga Escobarense, en 2009, y recibió 109. Jugó 77 partidos, ganó 35, empató 14 y perdió 28. Fue campeón en el Clausura del año pasado.
