Juan Manuel Moraco ([email protected])
Llama poderosamente la atención la postura adoptada por algunos ediles para afrontar las problemáticas de nuestra convivencia social. Ante la tragedia, algunos pretenden ejercer el rol de juzgadores virtuales, dado que es más fácil posicionarse como auditor de las responsabilidades ajenas, que ocuparse de las obligaciones propias. También existen inadaptados que, aprovechándose del oportunismo político, generan un circo con impresiones graficas y mensajes subliminales.
Ahora bien, lo más preocupante de todo, es que ante la tragedia, no surjan interrogantes respecto al “¿Qué debemos hacer para que ésta no vuelva a ocurrir?”, o “¿Cómo podemos hacer para disminuir las probabilidades de un accidente?”
En efecto, resulta incomprensible que ante la tragedia de la estación de Once, el Honorable Concejo Deliberante de Pilar se limite a peticionar ante la Comisión Nacional Reguladora de Transportes un informe sobre el Estado, funcionamiento y mantenimiento de los ferrocarriles que atraviesan el distrito.
Sabido es que, en materia de transporte de pasajeros coexiste legislación de carácter nacional, provincial y municipal. La autoridad de contralor y concedente en cada medio de transporte se puede identificar fácilmente: cuando el transporte une dos o más jurisdicciones provinciales, es de competencia nacional; cuando liga dos o más comunas sin traspasar sus límites, es competencia provincial. Y las que se desarrollan dentro de la misma jurisdicción comunal, es competencia municipal.
También se sabe que, las modalidades de prestación del servicio, la habilitación, el control, el precio y todas las cuestiones inherentes a los ferrocarriles que transitan por nuestro distrito, como también la línea de colectivos 57, son de competencia exclusiva del Poder Legislativo Nacional.
Si bien no existe impedimento alguno para que el Honorable Concejo Deliberante exija un informe de estas características, el contexto en el cual se solicita, lo transforma en un hecho tan penoso y desagradable como el papel que desempeñan los actores de esta telenovela. Por lo tanto, si la verdadera intención es ver qué podemos hacer a partir de la tragedia para mejorar la convivencia social, sería mucho más productivo ocuparse de las cuestiones inherentes a vuestras funciones, en vez de inmiscuirse en asuntos que exceden vuestra competencia. Es decir, desde la función de concejal, si pretendo desempeñarla con responsabilidad y demostrar preocupación por el transporte público, debería verificar las modalidades de la prestación del servicio del transporte público local, revisar el estado de los vehículos, constatar la idoneidad de los conductores, la frecuencia de los servicios, las condiciones de ascenso y descenso de los rodados y la vía pública, etc…, dado que sobre esta materia los ediles no sólo tienen injerencia, sino también obligaciones, y consecuentemente responsabilidades. Desde cualquier perspectiva, es imposible olvidarse que en el año 2011 se produjeron 47 muertes como consecuencia de accidentes de tránsito en nuestro distrito. Si bien todas estas tragedias no fueron imputadas a un mismo hecho, no dejan de ser argumento suficiente para que desde el Honorable Concejo Deliberante se implementen acciones tendientes a prevenir los accidentes viales.
A modo ilustrativo se puede advertir que en el casco céntrico de Pilar existen únicamente cuatro esquinas con sus respectivas sendas peatonales. Sería interesante realizar un proyecto que incluya la demarcación de las sendas peatonales en cada una de las esquinas de los centros urbanos más poblados del distrito. Desde ya que, existen innumerables alternativas para disminuir nuestro terrible índice de siniestros viales, posiblemente no alcancen las horas para debatir infinidad de propuestas, pero lo cierto es que si a partir de la tragedia deseamos mejorar, es imperante ejecutar políticas que disminuyan nuestras fatídicas estadísticas.
Por ejemplo, en nuestro distrito se encuentra radicado el único Centro de Experimentación y Seguridad Vial (CESVI) que existe en el país. Quizás sería productivo que nuestros ediles diagramen políticas conjuntas con esta empresa, para instruirse y poder brindar soluciones especificas sobre esta problemática.
Espero que esta crítica constructiva sea el puntapié inicial para que nuestros ediles desarrollen políticas de ordenamiento urbano, seguridad vial y transporte público que sean serias y sustentables, de forma tal que en el futuro podamos decir que todas estas tragedias no fueron en vano.
