Correo de Lectores
Mensaje de despedida a la Madre Josefa
Sr. Director:
Hoy, la comunidad de Pilar te despide con la certeza que la más grande bendición, paz y recompensa que llevás junto al Señor, es la de haber “gastado tu vida” por y para la educación de tantas generaciones de jóvenes que tuvimos la gracia de conocerte y compartir la vida junto a vos.
Sembraste, sembraste toda tu vida, formando, educando e impregnando: la valoración en el gusto por el trabajo bien hecho; tu interés y tesón denodado por la formación permanente propia, de tus alumnos y de tus docentes; por el emprendimiento de acciones y proyectos siempre innovadores y a la zaga de los tiempos; por tu sentido de la responsabilidad en la tarea y el altruismo; y por los vínculos sociales que promoviste para el crecimiento de la escuela y de la comunidad de Pilar.
Marcaste así un camino en la formación no sólo académica, sino humana y espiritual: fuiste puntal en el trabajo misionero, solidario y de promoción humana en los barrios San Alejo y Villa Verde.
Querida Madre Josefa, agradecemos a Dios que te haya puesto en nuestro camino, pues marcaste la vida vocacional, personal y profesional de todos los que tuvimos la posibilidad de estar junto a vos, y de dejarnos “pastorear” por tus sabios consejos y el don de tu palabra.
Y en palabras de nuestra beata María Ana Mogas, te expresamos finalmente que: “Hoy como ayer, tu semilla está en nuestras manos y nos comprometemos a hacerla vida”.
Siempre te tendremos presente en nuestro recuerdo, como verdadero corazón y memoria de nuestra Madre Fundadora.
Comunidad Educativa de la Madre del Divino Pastor Pilar.
Cincuentenario: Al Dr. Julio Quinteros
Sr. Director:
Cómo no recordar en los cincuenta años de nuestro hospital, al inolvidable “Negro” Quinteros, secretario de Salud, impulsor de la Carrera Médica Hospitalaria, actual profesional, impecable por su formación y el efecto que esparcía a modales, entre quienes lo consultaban.
Sus memorables recetas, con una diagramación perfecta y una caligrafía inusual entre médicos.
Sentimos mucho orgullo cuando lo cruzamos por las calles de Pilar y nos estrechamos en un cálido abrazo, su sonrisa enorme y sincera acompañando las palabras de estímulo para la lucha cotidiana.
Aunque algunos se olviden, son muchos más los que te recuerdan por lo que fuiste, sos y serás en el corazón de los pilarenses.
Dra. Mirta Ortega Sanz y compañeros de CICOP.
Sr. Juez
Sr. Director:
Estas dos palabras, “Sr. Juez”, siempre fueron el comienzo propio de alguien que se iba a suicidar y ahora ya creo que al haberlo hecho cometí un suicidio involuntario, y me pasó porque creí en la Justicia.
Porque usted será jueza de menores, que tiene sus oficinas en las calles Colectora y Posadas, pero no es una persona imparcial al suministrar la Justicia. Ya que usted es demasiado cómoda, solamente firmando restricciones para que padres como yo (y estoy seguro que somos muchos), no podamos acercarnos ni ver a nuestros hijos.
Lo mío lleva más de un año y jamás quiso hablar conmigo. Por lo visto, no le interesa si tengo razones o no. Es más práctico y cómodo no dejarme verlos.
Comete un grave error al desconocerme a mí como padre y es cómplice de la mujer que me los arrebató. No es despecho, es rabia de ver cómo la “Justicia” de su cómoda mano sigue firmando restricciones sin fundamentos en su cómodo sillón.
Yo no soy violento, nunca lo fui y jamás le pegué a una mujer. Deje su soberbia de lado porque a mí me fue imposible, en un año, que me atienda. Y no se haga cómplice de lo que deben estar sufriendo mis hijos ahora.
Miguel Edgardo Tapia, DNI 10.266.163
Caso Milens; carta al intendente
Sr. Director:
A través de este medio quiero dirigirme al intendente Humberto Zúccaro. Me dirijo a usted con el mayor de los respetos, para formalizar una reunión con usted. Los motivos de la misma ya los conoce: creo que a ocho meses del crimen de mi hija, Carla Marta Analía Milens Palatnik, hemos tratado de entender su postura como usted trató de entender la nuestra.
Entendemos su cargo y posición, pero hay muchas respuestas en el aire que ambas partes necesitan. Se entiende que usted se ha mantenido al margen de los acontecimientos y ha respetado un voto de silencio -que de nuestra parte se agradece-, pero lamentablemente nuestra lucha no puede ser imparcial: necesitamos respuestas, la vida de una persona no se basa en papeles solamente o en palabras, el dolor no deja pensar, vivir, actuar. Solamente causa desconcierto por la postura de muchas personas.
Nuestras marchas han tenido sólo un contenido, justicia, verdad y tantas otras palabras que no encuentro para comunicar a usted.
Antes de ser intendente es padre y ser humano, cuando uno ha luchado para crear una familia constituida en los valores esenciales y de repente se la destruyen, uno se encuentra en un abismo. No justifico mi dolor, pero así tampoco el hecho de que murió, queda en papeles se archiva y listo. La vida de un hijo o hija no puede quedar sólo en hojas. A mi hija la tengo en fotos y recuerdos, nadie sabe lo que es justo, sólo la gente que pasó por semejante pérdida comparte todo lo nuestro.
Sé que usted tiene valores, porque si en un momento me dijo y juró con todo respeto por su hermana (que Dios la cobije como a mi hija) que el señor Kastelic tuvo un error en borrarme las pruebas, tiene que entender que como padre de la víctima no puedo aceptar que me diga que fue un error.
Si así fue -usted dijo que por él ponía las manos en el fuego-, lo invito a la marcha el día 13 de febrero a las 18 horas, para que le ratifique a la gente y a la prensa el desafortunado error de este señor al haberme tirado la edificación y con ella todas sus pruebas. Considero que es lo justo, un error lo tiene cualquiera, no de esa índole, y yo creo que ya notifiqué muchas veces a la prensa que ese tema lo arreglaran ustedes y la Justicia.
Nuestro respeto para usted siempre fue el más sincero. Mi familia depositó en usted un voto de confianza, por eso mismo necesitamos su apoyo, no palabras. Su esfuerzo, esa es la persona que mi familia conoció.
Le escribo estas palabras al no tener respuesta alguna por teléfono, ya que se pidió en reiteradas oportunidades y nos informaron que hagamos cola a las 6 de la mañana, para ver si podíamos ser atendidos. Sabemos que no viene de usted, que es sólo protocolo, que arrodillarme sólo fue ante el cuerpo de mi hija, su tumba y Dios. No quiero faltar el respeto, pero así lo siento hoy.
Solamente pido una audiencia en privado, cuando usted considere que nos pueda atender, espero que no pase demasiado.
El día 5 de febrero es el cumpleaños de mi esposa, no sé cómo puedo remediar la falta de mi hija para una fecha tan hermosa para mi esposa. Sólo, aunque parezca loco, caminando en la calle encuentro una tarjeta con un sobre que decía esto: “Mensaje de alguien que te quiere mucho: aunque creas que el mundo se ha acabado, que la vida ingrata te lo quita todo, aunque surjan de repente lágrimas en tus ojos y tu sonrisa se haya apagado, ¡sigue! Con más fuerza que antes, con más ansias de ser, que aunque la vida sea como noche de estrellas el día y se va… ¡Volverá a brillar la luz y yo estaré a tu lado compartiéndola!”.
Esto, señor intendente, se lo agrego porque creo en los mensajes y en la fuerza de nuestros seres queridos, que nos incitan a pedir JUSTICIA.
Claudio Enrique Milens, padre de Carla Milens.