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¡La olla a presión empezó a sonar!

8 de enero de 2012 - 00:00

 

por Víctor Ejgiel

 

Más de una vez hablamos de cómo este Estado sobrevive gracias a la carga de impuestos que cada uno de los que los pagamos, que no somos todos, lo sufrimos cada vez más porque como estamos comprobando aumentan siempre un poco más de lo que lo hacen los sueldos, provocando nuevamente la depreciación del salario.

En algún momento recuerdo haber leído cómo desde el Municipio se estudiaba la posibilidad de no aumentar los impuestos locales debido a la gran carga que provoca el incremento generado por los nacionales y provinciales, por supuesto sólo quedó en las ganas de hacerlo.

Con toda esta chorrera de aumentos, disfrazados con el mote de “quita de subsidios”, el futuro se vuelve ciertamente oscuro, nuevamente la imposibilidad de generar un reparto justo inventa límites cartográficos de pobreza donde rico es quien vive en algún lugar y pobre el que lo hace en otro, mientras algunos sufrimos tanto en verano como en invierno las bajas de tensión que bien pueden ser provocadas por la falta de inversión de la empresa proveedora como por la cantidad de ¿pobres? que se enganchan al cableado eléctrico.

Da la casualidad que quitar los subsidios, entregar el subte, cobrar por la importación de gas, y otros hay que hacerlos justo después de las elecciones, como si la cosa estuviera tan presionada que fue imposible implementarlo en forma escalonada, y cosa que coincide con el descubrimiento de los rojos extraordinarios en las provincias consecuencia justamente de la gran cantidad de empleados públicos absorbidos antes de la elecciones y que permitieron llegar a los increíbles números del INDEC, ojo dije INCREIBLES (para que se entienda), con respecto a la desocupación mínima de nuestro país, pero que ahora que la plata no está hay que llamar al mago FAFA o despedirlos, que como FAFA ya se borró hace rato de este país no queda otra que la segunda opción esa que ya tomaron varios gobernadores.

Pero además el poder absoluto también permite cruzar límites que hacen a los derechos humanos, esos mismos que tanto se ufanan de defender. La nueva ley antiterrorista votada por la mayoría absoluta kirchnerista, le permite al Estado nacional interpretar a esta misma lectura como generadora de terrorismo por lo que podría sancionarse a este diario por publicarla, más allá de mi única firma, y lógicamente hasta cárcel a mi persona por el simple hecho de ver las cosas con otros ojos, por suerte de ello ya se dieron cuenta muchos, menos los legisladores y el Estado nacional que siguen con los trámites legales para ponerla en marcha.

Ojalá la oscuridad se haga luz y alguien piense un poco más en cómo hacer mejor las cosas y no silenciar a quien piensa diferente que en definitiva ¿no es lo mismo que hizo la dictadura?. 

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