¡Tecnópolis!

24 de julio de 2011 - 00:00

 

por Víctor Ejgiel

 

Si, como salida de algún truco de magia, la megamuestra justamente demuestra el interés que la gente tiene por la ciencia, por los avances tecnológicos y por supuesto con lo cercano que pueden estar. Quienes desde la escuela trabajamos en el área desde hace más de 20 años y quienes también tuvimos una base técnica forjada en las viejas escuelas dependientes del desaparecido CONET (Consejo Nacional de Educación Técnica) sabemos y siempre creímos que todo esto es posible en nuestra Argentina, a pesar de lo mucho que han despreciado la cultura autóctona.

Tal vez como una vieja antinomia inexistente, y hasta denostada en una propaganda radial entre chicos, la tecnología nunca jamás fue en contra de la naturaleza, y por este mal entendido se frenaron tantos proyectos y emprendimientos que hubieran significado estos mismos resultados mucho antes.

Por cierto, la tecnología busca cómo defenderla sin mejorarla, todos sabemos que la naturaleza se modifica sola, aunque el ser humano colabora, no siempre de la mejor manera.

En nuestro Partido las ferias de ciencias, multitudinarias, recontra exitosas, donde los chicos de todas las edades muestran cómo se trabaja la conciencia ecológica-tecnológica en las aulas, son la base de esa muestra y la aspiración de muchos. Si basta ver la cara de felicidad de cada alumno presentando su proyecto para entenderlo.

Gracias a cabezas tal vez mucho más pensantes que las anteriores, los programas actuales de la nueva secundaria incorporan un gran caudal tecnológico y los contenidos se adaptan mucho más al manejo de la ciencia en las propias manos de los chicos, la atracción que los hace partícipes de todo eso que de arranque parece inentendible.

Lejos del viaje de “Harry Porter a la estratosfera”, hoy la ciencia demuestra lo que sabe con espacios muy acordes al entendimiento popular. 

Lejos de la discusión de las autorizaciones de dónde se hizo, Tecnópolis es una muestra para no perderse, es un lugar que los grandes deben recorrer para admirarse, que los chicos deben ver para entusiasmarse, que todos debemos conocer para saber que en la Argentina se puede, y fundamentalmente se debe seguir marcando el rumbo de la audacia, perdiéndole el miedo al famoso “no se puede”.

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