por Víctor Ejgiel
Cuando el miércoles me sentaba en un mínimo momento de descanso para encender la televisión y ver uno de mis programas favoritos, me encuentro que de repente la transmisión es tomada por la benemérita Cadena Nacional para escuchar las palabras de la señora Presidenta para anunciar… “su candidatura”.
Que increíble que la nueva ley de medios permita cortar la transmisión de toda la televisión nacional para un uso exclusivamente partidario, porque el anuncio no significa ninguna información importantísima, para lo que debería ser utilizado, de parte del Estado Argentino, sino que para que todos nos enteráramos como también el partido de la actual presidenta se ríe, como todos los demás, de la ley por la que tanto gastó, en palabras y publicidad.
Hubiera sido una buena posibilidad la de las internas abiertas, que como todos sabemos, sólo servirán para definir algún que otro lugarcito en las boletas locales, esas que no molestan tanto. ¿Para qué entonces se hacen? Y para justificar el gasto y los tantos legisladores que sólo son simples levanta manos, o mejor dicho apretabotones. Qué casualidad, así también se activan las bombas.
Lo cierto es que estamos de vuelta votando a los mismos porque ellos mismos decidieron ser los postulantes, en el Frente para la Victoria se esperaba la decisión de la Presidenta, en el Pro es lo que dice Mauricio, el peronismo disidente se creó para Duhalde, y Pino también ordena sus quienes. Entonces ¿Dónde está la decisión del pueblo? ¿Dónde habrán quedado todos aquellos que intentan llegar desde las bases peleándola en las calles todos los días y dando la cara ante la gente? En definitiva, ¿Para qué eran las famosas internas abiertas y simultáneas?
Pero bueno, por suerte desde hace mucho tiempo ya el voto sigue siendo secreto, donde nadie te ve, y esa decisión sigue siendo de cada uno de nosotros. Por suerte creo que ya hay una generación entera nacida y criada en democracia, que esperemos conserven tanto la memoria como nosotros lo hacemos para recordar esos años negros de la dictadura, pero también los años de recuperación moral pero no económica de Alfonsín, los años de entrega nacional de Menem, la pasividad de De la Rúa y los negociados de don Néstor, porque parece tan lejos lo de Jaime, lo de Skanska y otros más nuevitos.
Memoria reclamamos eternamente, bueno, ojalá nunca la perdamos y sigamos incorporando cada información que nos llegue para el momento en que tengamos que elegir el papelito ese, que lamentablemente sigue siendo una lista sábana porque con esa sábana se siguen tapando otros trapitos.