ver más

Tribuna del lector: ¿Y si prueban trabajando?

17 de abril de 2011 - 00:00

 

 

  

por Víctor Ejgiel

 

La semana se vio plagada de tomas, desalojos y reclamos, hasta incluso locales, de espacios públicos, privados y hasta calles. El eterno reclamo del derecho a la vivienda se va transformando cada vez más en la exigencia de un lugar para vivir que el Estado debe dar, gratis. Sí, porque la imagen de cada “negociación” de un desalojo tiene que ver con la firma de un acuerdo para el otorgamiento del derecho a una casa que el Estado deberá entregar, y cuando me refiero al Estado, hablo de cada uno de nosotros, de cada morlaco que duele entregar en impuestos, a veces abusivos, a veces sorpresivos y de esos que ni se te ocurra no pagar, porque en ese caso a vos, te sacan la vivienda que compraste con el sudor de tu frente, no con la de los demás.

Hay veces que según con el ojo con el que se lo mire, la Constitución parece contradecirse. El derecho a habitar el suelo argentino es completamente válido, aunque debería encuadrarse dentro de los derechos individuales. ¿A quién no le gustaría vivir en pleno centro, a metros de cada línea de ferrocarril, en esos lugares donde todo está cerca? ¿A quién no le gustaría recibir un terrenito que alguna vez fue propiedad de no importa qué persona? Total, una vez ocupado no me sacan ni loco, miren si cada aborigen, dueño real de estas tierras hiciera lo mismo, bueno, los que quisieron hacerlo fueron empujados no tan amistosamente a la calle.

A ver, ya que el Estado va a tomar parte del directorio de las empresas privadas donde, por intermedio del Anses, que se quedó sorpresivamente con la plata de las AFJP, propone, desde adentro crear más puestos de trabajo real, de ese que necesita de manos firmes, no planes, trabajo real desde cada empresa de la que ahora formarán parte. Tal vez a partir de allí toda esa gente que hoy no tiene acceso a un trabajo digno pueda encontrar la posibilidad de comprar y dejar de pedir por una casa, y de esa manera equilibre a cualquiera de nosotros y pida, como lo venimos haciendo desde siempre, esa posibilidad lejana de acceder a un crédito hipotecario real, ya que el mismo Estado va a ser garante de ese puesto laboral.

La cultura del trabajo dejó de serlo hace mucho tiempo para transformarse en algo que sólo hacen los giles, esos que no somos tan hábiles para conseguirnos un currito. El problema más grave son los mensajes, esos que reciben los chicos, cuando son puestos delante de cualquier desalojo, como escudos inconscientes de una realidad a veces más dibujada que real, eso que les dice “hagan quilombo que así se consiguen las cosas”, por más injustas que sean.

La verdad es que no se encuentra vuelta alguna y más allá de visualizar una solución que cualquier cuerdo pueda imaginar, se presiente que todo esto seguirá igual, y entonces parecerá que la única posibilidad de acceder a una vivienda propia será ocupando algún terrenito olvidado, o haciendo quilombo. 

 

Seguí leyendo

Dejá tu comentario

Te Puede Interesar