Las medidas, las repercusiones, los resultados

domingo, 2 de octubre de 2011 · 00:00

 

por Víctor Ejgiel

 

Esta semana todo el conjunto docente intentó mostrar, como se intenta desde hace rato, que la inseguridad también está en las escuelas y que no somos ajenos a ningún hecho de violencia del que puede ser víctima algún chico, algún padre, algún maestro o cualquier actor de la institución escolar.

Con el hecho conocido del director de una escuela en Pergamino y la brutal agresión sufrida en principio por unas notas, los gremios docentes, la FEB como determinadora y el resto de los gremios como acompañantes, tomaron la decisión de realizar una jornada de huelga. Fue para, de alguna manera demostrar a quienes deben actuar, que ya no podemos seguir intentando manejarlos en un ámbito que nunca jamás fue creado para ello y para el que ningún docente fue capacitado para solucionarlo.

Sé que la jornada de huelga despierta muchas broncas en la gente que ve cómo las escuelas quedan vacías y que sus hijos pierden un día de estudios, por ahí escuché como algunos sugerían una jornada de clases abiertas donde tratar estos temas con los mismos chicos y con los padres de ellos.

Quien diga que no habla todos los días, o casi todos, con sus alumnos de estos hechos es porque no se preocupa en desterrarlos, estos temas están hablados, los padres que concurrirían a una clase abierta de este tipo son aquellos mismos que todos los días leen los cuadernos de comunicados, que se acercan a la escuela ante cualquier llamado, que preguntan y se preocupan por sus hijos, así que lo de la charla abierta es algo que, creo, hacemos todos o casi todos desde hace mucho tiempo.

Los reclamos a las entidades superiores y transversales a la institución están desde hace mucho tiempo, los corredores seguros, las patrullas en la puerta de la escuela, son respuestas generadas por las instituciones fuera de la entidad, el tema está dentro y sin respuesta desde siempre. Por más que muchos intenten aislar el hecho con que sólo pasó en Pergamino, es sabido que manejamos acciones previas de este tipo permanentemente y que tal vez por alguna predisposición actitudinal no pasan a mayores y se solucionan sin habernos dado cuenta, pero que podrían haber generado otro conflicto.

Hace mucho que se pide mayor capacidad de atención de los muy pocos, realmente muy pocos, gabinetes pedagógicos que son quienes colaboran en las charlas con los chicos que pueden presentar algún problema, para llamarlo de algún modo, detectados por los maestros en el aula y que llegan después de las charlas con él, con los padres, con la investigación social que el docente ya hizo intentando colaborar en la solución. Entonces, donde el problema existe, los que deberían saberlo ya lo saben, los que deberían solucionarlo parecen desentendidos, es que todos necesitamos decir basta de esto, venimos buscando una escuela de inclusión SOCIAL, es decir, de chicos de toda la sociedad, pero sin riesgos de trabajo que en definitiva es lo que se considera desde el aspecto legal, así como un obrero de la construcción opera con su calzado, con su casco de protección, los docentes necesitamos las armas psicológicas para poder hacer normalmente nuestra tarea de enseñar.

En una charla el otro día de un ex docente en las jornadas de formación político-pedagógico y sindical de SUTEBA, por cierto muy buena, esta persona dijo “esta es la escuela que nos tocó, hagámonos cargo”, y en principio el envión genera las ganas, pero cuando uno se da cuenta que no es sólo cómo se hace, la frase termina siendo un deslinde de responsabilidades, yo no le llevo mi televisor a reparar a un almacenero.

 

 

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