¡Tierra!

25 de abril de 2010 - 00:00

por Víctor Ejgiel

 

Así como Francisco de Triana lanzó ese grito ya casi al límite de la desesperación , así como mi vieja se enojaba cuando entraba a nuestra habitación, así como muchos están llamando a remover conciencias, a repensar situaciones, a defender nuestro planeta.

Hizo falta crear un día especial en el año para recordar a nuestro planeta, el lugar donde vivimos. Recuerdo que hace unos 19 años atrás, cuando empecé a trabajar de mi vocación docente, enseñaba una materia que en aquel entonces se denominaba “introducción a las ciencias experimentales”, que se dictaba con dos profesores en el aula y que tuve la suerte de debutar en el rubro docente al lado del hoy uno de mis directores Horacio Canesi, que me ayudó mucho a perder ese miedo escénico de estar frente a alumnos. Y con él, en el poco tiempo que pudimos compartir en el aula, hablábamos con insistencia del, por aquel entonces, reciente descubrimiento del agujero en la capa de ozono, de las supuestas consecuencias, de los porqué y de los cómo.

Pensar que la idea era despertar conciencia en los jóvenes y futuros adultos, de tratar de alguna manera torcer ese rumbo que el destino y la mano del hombre marcó.

Quienes tenemos más de cuarenta podemos contar cómo era el mundo hace 30 años atrás, podemos contar cómo los desastres naturales eran cosas aisladas, muy aisladas, podemos contar cómo en los inviernos  hacía frío y en los veranos calor, pero moderado. Podemos contar cómo una estufa de querosén solucionaba el frío y el ventilador aplacaba el calorcito, cómo en el otoño se caían las hojas de los árboles y en septiembre aparecían las flores. Hoy es difícil a veces reconocer, si no fuera por el calendario, en qué estación estamos.

La necesidad de suspensión de las causas que provocan el cambio climático es verdadera y urgente, pero no es tan fácil su aplicación. El cambio de tecnologías es extremadamente caro ya que en algunas empresas es necesario reestructurar por completo su desarrollo y esto genera pérdidas de puestos laborales, cosa que ningún gobierno quiere. La búsqueda de energías alternativas necesita de inversión y como este ítem no genera usufructos inmediatos tampoco interesa a muchos.

El desarrollo del ya conocido biodiesel, que dicho sea de paso, ya cuesta conseguirlo, es fabricado fundamentalmente de la soja, si, de la maldita soja, y en definitiva tampoco deja de contaminar.

La generación de energía eléctrica más barata por lejos es a través de las centrales atómicas, que según los expertos es además la más limpia, pero tiene un rechazo enorme de la gente ya que muchas organizaciones defensoras del medio ambiente se encargaron de realizarle una muy mala prensa.

Con respecto al tema de las organizaciones defensoras del medio ambiente, quién no puede estar de acuerdo con los ideales que profesan, el problema es tratar de enfocar las necesidades en un mundo verdadero que vive energizado, y cada vez más.

La lucha por reducir el consumo de energías es real, más allá de por un tema ambiental, por un tema de costos. La provisión de energía, ya sea eléctrica o a través de derivados del petróleo, es cada vez más cara, todo lo referido al uso de energías alternativas tiene unos costos exorbitantes, no se imaginan el valor de un panel solar para alimentar… una radio.

Algunos factores que provocan el cambio climático ya son irreversibles, pero otros no, hay que buscar la forma correcta de educar en conciencia sobre el ahorro energético y consecuentemente de bolsillo. Realmente a pesar de haber sido su día, no sé si se puede decir ¡feliz día tierra!

 

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