Argentina en el top 5 de tatuajes

jueves, 16 de junio de 2022 · 08:47

¿Te has detenido alguna vez a preguntarte cuál es el origen de los tatuajes y su historia? ¿Crees que es una moda reciente o más bien será algo inherente a la raza humana desde sus orígenes tribales?

Dalia Reasearch, una agencia alemana de investigación, hizo una encuesta online a más de 9 mil personas en 19 países y quedamos entre los que más tatuajes tienen.

Según el informe, Italia se ubica primera en el ranking y la siguen Suecia y Estados Unidos. Argentina es uno de los cinco países con más tatuados, empatado con Australia.

Son muchos los argentinos que se arrepienten de haberse hecho uno. Parece que la decisión de tatuarse es muy impulsiva. El 34% que tiene al menos un tatuaje se arrepiente de tenerlo. Esto nos ubica entre los países con más arrepentidos. Nos ganan Suecia con un 38%, Dinamarca e Israel con 37% y después venimos nosotros.

Aunque puedan parecer algo moderno y juvenil, su historia es tan antigua como el mundo. Se trata de una costumbre que ha sido practicada por diferentes culturas desde que surgió el ser humano.

Si nos remontamos a la primera persona de la que se tiene constancia que dibujó retratos en su propia piel tendríamos que hablar de Ötzi, el “Hombre de hielo”, la momia más antigua de nuestros antepasados europeos, que vivió durante la Edad de Cobre. Fue descubierto por dos alpinistas alemanes en septiembre de 1991 en los Alpes de Ötzal (de ahí su nombre). Presentaba 68 tatuajes solamente en su muñeca izquierda, dos en la espalda, cinco en la pierna derecha y otros dos en la izquierda. Se ha especulado que podrían haber sido realizados por aquel entonces como una especie de acupuntura, o función mágica y curativa.

En EGIPTO la momia de Amunet (sacerdotisa de la diosa de Hathor en la ciudad de Tebas) es una de las más famosas, y en ella se observan puntos y líneas dibujadas en su cuerpo, parecidas a las que también llevaba Ötzi. Egipto es de donde provienen los pigmentos de henna y se cree que los tatuajes se utilizaban para prevenir enfermedades, como elemento mágico y en las mujeres para demostrar valentía o confirmar la madurez.

En ROMA Y GRECIA estas ideas se perdieron un poco y se fueron diluyendo. Para ellos, los tatuajes servían para señalar el rango o posición social ya fuese para demostrar jerarquías militares o para indicar la propiedad sobre un esclavo. Durante el gobierno del emperador Constantino I se emitió un decreto contra esta actividad y poco a poco comenzó a caer en el olvido.

Otra cultura en la que encontramos datos interesantes sobre el origen de los tatuajes es en el LEJANO ORIENTE. El tatuaje llegó a Japón en el siglo X a.C. Lo hizo con tanta fuerza que poco a poco se fue instaurando en las clases más altas, hasta llegar al propio emperador, que en el siglo V lo empezó a utilizar como ornamento corporal. Más tarde se fue extendiéndose a todos los grupos sociales, llegando por ejemplo al grupo de los poderosos Yakuza, quienes llevaban el cuerpo casi totalmente tatuado.

Fue un arte que llegó a adquirir mucho peso. Le llamaban el “irezumi”, y era algo tan respetado como admirado. Sin embargo, en el año 1842 cambiaron las cosas, cuando el emperador Mutsuhito lo prohibió, por considerarlo algo bárbaro, un símbolo tribal que no encajaba en sus expectativas por abrirse al mundo exterior.

El origen de los tatuajes es bastante más profundo de lo que en la actualidad podemos apreciar. Esas marcas en la epidermis no solo atraviesan tu piel de manera permanente. También atraviesan siglos, épocas, culturas y grupos sociales, enarbolándose como tinta indeleble en la historia de la humanidad.

Por su parte, en la POLINESIA se realizaban diseños geométricos, los maoríes los usaban para asustar a sus enemigos en las batallas, y en las Islas Marquesas tenían un significado erótico y sexual, en la ISLA DE PASCUA era el cosmético por excelencia ya que se creía que conservaba el cutis sin arrugas. Cada tatuaje, en función de la parte del cuerpo en la que estuviera hecho, tenía un nombre.

El primer tatuador conocido EN OCCIDENTE fue Martin Hilderbrandt, tatuador oficial de los bandos de la Guerra Civil Americana, aunque la primera máquina de tatuar se inventó en 1891, por Samuel O'Reilly.

Si el catolicismo y la mentalidad de la Edad Media ya habían defenestrado los tatuajes, pues se concebían como una mutilación al propio cuerpo. El siglo pasado no fue más clemente con ellos, eran lucidos por personas de bajos recursos y artistas de circos.

En los años 60, gracias en parte a los 'hippies', el tatuaje comienza a 'democratizarse'. La técnica de la micro pigmentación se convierte en la reina y se utiliza como práctica médica gracias al perfeccionamiento del material y la creación de tintas hechas a base de óxido de hierro en suspensión de alcohol y glicerol.

Hoy son tan comunes que incluso existe una filia sexual por la gente tatuada: se llama estigmatofilia, y en realidad no es tan raro, un estudio de la Universidad de Miami descubrió recientemente que las personas tatuadas tienen más probabilidades de tener un mayor número de parejas sexuales.

 

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