No hace falta ser un huertero experimentado para tener una buena cosecha de arvejas, habas y puerros este otoño. No exigen muchos cuidados y eso los convierte en ideales para quienes no tienen mucha experiencia en huertas.
No hace falta ser un huertero experimentado para tener una buena cosecha de arvejas, habas y puerros este otoño. No exigen muchos cuidados y eso los convierte en ideales para quienes no tienen mucha experiencia en huertas.
En esta columna te compartimos unas pautas para que tengas una cosecha exitosa.
Estas semillas redondas, pertenecen a la familia de las legumbres, son de textura muy suave, y su color es verde brillante, por lo que le dan a nuestro organismo un gran poder nutritivo.
Se siembra en los meses de otoño directamente en el cantero o en el cerco de la huerta, en hoyos espaciados a 25 cm.
En cada uno de estos hoyos se colocan 3 o 4 semillas a 5 cm de profundidad.
En condiciones óptimas de temperatura y humedad la semilla germina en 1 semana.
Que la tierra esté húmeda y fresca estimulará la germinación de las semillas, en cambio, el exceso de humedad por abundante riego podría llevar a su deterioro en esta etapa.
Se adapta bien a casi todo tipo de suelos, aunque prefiere los profundos y húmedos, ricos en materia orgánica.
CUIDADOS
Cuando las plantas tienen unos 15 cm de altura se les hace un aporque para favorecer la formación de raíces. En las arvejas de enrame se colocan tutores cuando las plantitas tienen unos 30 cm de alto, empleándose canas o ramas formando caballetes o bien con alambrados a lo largo de la plantación.
La enfermedad más común es el Tizón. Las hojas muestran manchas pardo-rojizas. Si hay tiempo húmedo y lluvioso después de la siembra, el cultivo puede ser destruido. Se propaga por rastrojo y semilla. Por eso debemos usar semilla sana. Otro hongo es la Antracnosis, favorecida por lluvias intensas durante la floración y formación de vainas. Se presenta con manchas pardas de margen o contornos oscuros en vainas, hojas y tallos. En las dos enfermedades mencionadas, el control se lleva a cabo usando semilla de buena calidad y además tratando el cultivo (sobre todo en floración) con un funguicida.
Dentro de las plagas podemos nombrar ataques de gorgojos, pulgones e isocas, para lo cual debemos recorrer el cultivo, revisarlo desde la base hasta las hojas superiores y en caso de ataque fuerte controlar con insecticida.
COSECHA
Se puede hacer en verde para consumo fresco (a los 90 y 100 días de la siembra, según la textura del grano) o de lo contrario cuando las plantas han terminado su ciclo vegetativo (amarilleo general, la vaina se desgrana fácil) para grano seco.
Las habas (Vicia faba), originarias del Medio Oriente, son uno de los vegetales más antiguos cultivados. Se han encontrado registros en Europa, África y China. Son una excelente fuente de proteína y fibra, contienen potasio, hierro, calcio y vitaminas A y C. Por ser parte de la familia de las leguminosas, las habas son fijadoras de nitrógeno, nutriendo el suelo.
Se siembran directamente en el cantero de la huerta.
Marcar dos líneas a una distancia de 0,35 a 0,50 m entre ellas. Hacer hoyos a 0,20 m de separación y en cada uno colocar dos semillas a 5 cm de profundidad.
Debido a su gran tamaño y dureza, es conveniente remojar las habas unas 12 horas. Esta hidratación previa a la siembra acelerará la germinación.
A los 10 días aproximadamente comienzan a verse las plantitas.
Necesitan pleno sol.
No requieren un gran aporte de compost: una palada por m2 será suficiente.
Cuando las plantas alcanzan los 30 o 40 cm, hacer un despunte para estimular el desarrollo de nuevos tallos.
El pulgón negro es la plaga más frecuente, pero al realizar el despunte también se lo elimina, ya que ataca los brotes tiernos.
CUIDADOS Y COSECHA
Este cultivo no necesita de muchos cuidados, únicamente monitoreo por si algunas plantas están enfermas o hay presencia plagas.
Las habas estarán listas para cosecharse entre 180-220 días después de la siembra, dependiendo de la variedad. Las vainas de las habas deben recolectarse cuando estén todavía verdes y antes de que la piel de las semillas se vea vieja o rugosa.
Pueden almacenarse a temperatura ambiente hasta por 5 días y en un refrigerador hasta por 3 semanas. Otra manera de preservarlas es dejarlas secar almacenarlas en un frasco seco en un lugar fresco.
Para cosechar, se cortan las legumbres verdes y brillantes, sin tironear.
El puerro o ajo porro es una planta que se cultiva para obtener sus hojas, bulbos, tallos y flores comestibles. Su nombre científico es Allium ampeloprasum var. Porrum y forma parte de la familia de las liliáceas, junto al ajo y la cebolla.
Se siembra en semillero a finales de febrero o se pueden comprar los plantines y plantarlos directamente en el suelo hasta mayo en almácigo a una profundidad de 1 o 2 cm.
Cuando alcanza el grosor de un lápiz se lo trasplanta.
Para ello, se recortan las raíces y las hojas. Dejar 1 o 2 cm de raíces y ? del largo de las hojas para evitar su deshidratación después del trasplante.
Hacer un hoyo con un palo plantador o una estaca cada 0,10 m, incorporar compost maduro y colocar el plantín. La separación recomendada entre líneas es de 0,30 m.
Requiere un suelo permeable, con buen drenaje y es medianamente exigente en nutrientes.
Un truco para blanquearles la base es cubrirla con paja y asegurarla con hilos. También se pueden usar tubos de cartón de los rollos de papel, colocándolos desde arriba de la planta y cuidando de no dañar el follaje.
Tiene un ciclo de cultivo muy largo: desde la siembra hasta la cosecha pueden pasar 4 o 5 meses, lo cual lleva a prever y planificar las siembras y trasplantes.
Se asocia muy bien con zanahorias y con cultivos de hojas como lechugas, espinacas y repollos.
CUIDADOS
Uno de los cuidados que debes tener en cuenta con los puerros sembrados en el exterior es que durante el invierno es importante cubrir el suelo de la planta con paja u otro mantillo. Esto se hace con el fin de mantener la humedad y proteger el cultivo del puerro del frío.
Los riegos se deben hacer para mantener el suelo húmedo, sin llegar a inundar el sustrato. Se realiza de 2 a 3 veces a la semana cuando no hay lluvias abundantes.
Es importante vigilar constantemente el terreno para eliminar la presencia de malas hierbas que pueden competir por nutrientes durante el tiempo de cultivo. Esto se debe a que sus raíces son muy superficiales y pueden afectarla rápidamente.
Esta es una las plantas de gran resistencia a las plagas y enfermedades. A pesar de ser una planta muy resistente, nunca está de más hacer una fumigada preventiva.
COSECHA
Cuando la planta está bien formada y tiene la base levemente ensanchada, con la ayuda de una laya o una pala, descalzar la planta de raíz.
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