“¡Poocha che!", es una expresión que podemos esperar de cualquier argentino nativo -o tal vez pucha, claro- pero la realidad es que también es muy utilizada en otros territorios que no comparten a rajatabla nuestra cultura, como es el caso de Uruguay, Paraguay y, sorpresivamente, ¡las Islas Malvinas!
Así lo demuestra una publicación del museo local Falkland Islands Museum & National Trust:
Traducido, el fragmento que el museo muestra en relación a la historia de las isla y su cultura regional, diría “Bueno che, íbamos al campo para el evento de celebración de dos días cuando el auto se hundió en el lodo, así que nos detuvimos para tomar un refrigerio a media mañana y tomamos dos Budweisers de la caja, ahí fue cuando todo terminó mal. ¡Pucha, che!”, lo cual es de lo más curioso.
Esto se debe a que, amén del legítimo reclamo territorial que nuestro país efectúa sobre el territorio malvinense, los pobladores hablan principalmente inglés, y los modismos “che” y “pucha/poocha” no se usan en en el país europeo. No obstante, las islas del sur da hogar a casi 3000 habitante de casi 60 naciones y el 12 de marzo, de hecho, festeja el Día de la Multiculturalidad.
¿Por qué se usa, entonces, el “Che” en las islas?
En una entrevista con la BBC Mundo, Kenyo Kalu, venezolano que trabaja en un bar de Malvinas, aseguró que allí, los locales tienen “una fascinación por el español”.
De este modo, ambos idiomas se mezclan en la isla dando lugar a particulares deformaciones del lenguaje que parecen estar más que aceptadas por los pobladores. "Montura", "asado" y "vino" son algunas de las 168 palabras en español y sus adaptaciones que existen en el inglés de Malvinas, según recoge una reciente investigación de la lingüista uruguaya Yliana Rodríguez.
"No hay un español de las islas, pero llama la atención las palabras que el inglés de las islas ha tomado del español", le dice a BBC Mundo la profesora de la Universidad de la República, de Uruguay.
Otro ejemplo típico de el préstamo léxico de la palabra para referirse a la zona rural, a la que se conoce como “camp” y que deriva del español “campo”, en vez de usar “countryside” en inglés. De hecho, “camp” tiene su propio significado en el idioma sajón, y se refiere a la búsqueda artística del grotesco de los consumos en masa, nada más alejado de la flora y la fauna.
El presunto origen:
Se estima que durante el siglo XIX, varios gauchos de la zona del Río de la Plata viajaron a las islas para trabajar con el ganado. Esto generó un contacto estrecho entre el idioma español e inglés.
Así lo detalla el sacerdote uruguayo Mario Luis Migone: "Todos los aperos del caballo, así como los colores de su pelo, son designados en castellano y pronunciados por todos los kelpers [nombre que se les da a los isleños debido a las grandes algas marinas llamadas kelp -quelpo en español- que rodean las islas], así como por los dueños y administradores de estancias, en la misma forma que en la Argentina".
"Los nombres equivalentes en inglés son enteramente desconocidos aquí, donde solo se dice freno, recao, bozal, manea, cojinillo, cincha, sobrecincha, etc.; así como se usan las palabras zaino, manchao, ovejuno, gateao, tostao, etc., para designar a los caballos según el color de su pelo", añadió.

Fuente: BBC