Aromas del frío: cinco plantas con flores que perfuman el jardín en invierno

lunes, 16 de agosto de 2021 · 10:09

El aroma en un jardín puede surgir de flores, follaje, frutos. Para las plantas, es un gasto energético con una finalidad: repeler predadores, atraer polinizadores. Para nosotros, un placer más para nuestros sentidos. Cuando en invierno pareciera que el encanto del jardín se repliega, algunas especies nos entregan un regalo pleno de sensaciones.

La percepción de los perfumes es algo muy subjetivo, no todas las personas sentimos los aromas de la misma manera.

Aunque parezca algo accesorio, lo cierto es que el perfume de las flores ayuda a construir un jardín íntimo y personal. Uno que se caracteriza por plantas y flores de apariencia salvaje cuya principal seña de identidad es, precisamente, su perfume.

El invierno es una estación que hace que pocas plantas tengan flores que perfumen tu jardín y en especial tu casa. Sin embargo, hay algunas especies que nos entregan un plus de sensaciones. Es por eso que es importante ubicarlas en ciertos sectores para que estas perfumen el ambiente y además puedan desarrollarse.

 Una de ellas es la magnolia figo con seis pétalos carnosos, color amarillo pálido con el borde listado de púrpura, inundan el entorno con un suave aroma a banana. Duran sólo uno o dos días, pero al ser en puntos axilares, la floración promete mayor duración con respecto a otras magnolias.

 

Por otro lado, la madreselva de invierno produce pequeñas flores de color blanco cremoso, con un perfume muy delicado, alimonado, a las que siguen los frutos, pequeñas bayas unidas de dos en dos, de un tono rojo coral o salmón, que suelen servir de alimento para los pájaros.

 

La Camellia Sasanqua cuando comienzan los primeros fríos, la planta se cubre de flores sésiles, simples, dobles o semidobles con estambres numerosos y llamativos. El néctar de esta camelia tiene un delicado aroma que atrae a los insectos del final del otoño. Esto podría explicar por qué produce frutos y semillas rápidamente.

 

La Acacia dealbata, con varios nombres vulgares según su distribución (mimosa, aromo francés, mimosa plateada), esta leguminosa nativa de Australia anuncia que la primavera está próxima.

En la región pampeana, a fines de julio, se cubre de pompones amarillos, plumosos por los numerosos estambres que forman la flor, muy perfumados. El fruto, una vaina que alberga semillas negras, permanece un tiempo en la planta, lo que le otorga un reflejo castaño a la copa en primavera.

Es una especie elegante y con un porte esbelto, utilizada en parques y a veces en arbolado urbano, aunque por su rápido crecimiento no es suficientemente longeva.

La Dombeya wallichii, se lo conoce como árbol de las hortensias u hortensia tropical. Las flores aparecen en pleno invierno, agrupadas en cabezas colgantes y globulares. Son simples o compuestas, muy perfumadas, con aroma a coco. Cada flor es de 1 o 2 cm de diámetro, el conjunto puede medir 15 cm. Son muy similares a las hortensias y atraen mariposas, insectos y pájaros. Una vez marchitas no caen, por lo que la copa toma color castaño.

No tolera temperaturas bajas, la helada afecta su follaje, desmereciendo en parte su aspecto. Necesita suelos bien drenados y posición a pleno sol. Requiere una poda luego de la floración, antes del verano. Se multiplica por semillas o gajos.

Es un ejemplar de gran valor para parques y jardines amplios, donde su apariencia es variable según las condiciones del invierno. Es apreciado en apicultura porque ofrece gran cantidad de néctar y polen a las abejas y otros polinizadores.

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